La felicidad no siempre depende de que las circunstancias sean ideales. Según Arthur C. Brooks, algunas prácticas pueden ayudar a dirigir deliberadamente la atención hacia las experiencias positivas y aprovecharlas durante más tiempo
Brooks identifica este proceso como “savoring”, una técnica de regulación emocional basada en reconocer, intensificar y prolongar las sensaciones agradables
Cuatro formas de prolongar lo positivo
La primera estrategia consiste en expresar las emociones positivas mediante conductas no verbales. Brooks sostiene que sonreír, incluso cuando la emoción no aparece de manera espontánea, puede influir en la propia percepción del estado de ánimo
La segunda es permanecer presente. El objetivo es concentrarse conscientemente en lo que está ocurriendo y describirlo mentalmente, para llevar la experiencia a un plano de atención más deliberado
La tercera práctica es compartir y celebrar lo agradable con otras personas. Hablar sobre una experiencia positiva y señalar sus detalles puede volverla más consciente y memorable
La cuarta consiste en realizar un viaje mental positivo en el tiempo: recordar con claridad situaciones agradables o anticipar acontecimientos que generan ilusión, prestando atención a sus aspectos positivos
El peso del sesgo de negatividad
Brooks vincula la dificultad para disfrutar lo bueno con la evolución del cerebro humano. Según su explicación, la atención se habría orientado durante miles de años hacia las amenazas y los problemas, una tendencia conocida como sesgo de negatividad
El especialista afirma que la corteza prefrontal permite tomar decisiones conscientes y contrarrestar, al menos en parte, esa inclinación automática hacia la vigilancia y la preocupación
La atención como entrenamiento cotidiano
Otros profesionales citados en el artículo señalan que el “savoring” puede ayudar a interrumpir la respuesta constante al estrés, favorecer la resiliencia emocional y mejorar la satisfacción en las relaciones
La psicóloga Ashley Smith sostiene que los acontecimientos negativos se registran con mayor facilidad que los positivos y que estos últimos requieren una atención intencional más prolongada. La psicóloga Amberley Meredith propone captar de manera consciente los sonidos, olores, palabras, sabores y sensaciones corporales de un momento agradable
La práctica no requiere aplicaciones, retiros ni sesiones extensas de meditación. La propuesta consiste en detenerse durante unos segundos, reconocer una experiencia positiva, observarla con atención y permitir que quede registrada en la memoria