Después de un día cargado de trabajo, estudio y responsabilidades, algunas personas esperan la noche para disponer de un tiempo exclusivamente propio. Aunque saben que deben dormir, prolongan ese momento con videos, redes sociales, videojuegos o series
Este comportamiento se conoce como procrastinación del sueño. No ocurre porque exista una obligación que impida acostarse, sino porque la persona intenta compensar la falta de ocio y autonomía acumulada durante el día
Una decisión condicionada por el cansancio
La psicóloga Marcela Quispe explicó que el fenómeno funciona como una forma de recuperar emocionalmente el tiempo personal que quedó desplazado por la rutina. La sensación de libertad puede ser breve, pero suele extenderse hasta reducir las horas de descanso
Patricia Jurado señaló que, al final de la jornada, también disminuye la eficacia de las funciones mentales vinculadas con la planificación, el autocontrol y la toma de decisiones. En ese contexto aparece una tensión entre la corteza prefrontal, que impulsa a dormir, y los circuitos emocionales, que buscan una gratificación inmediata
Por eso, la elección no siempre se vive como dormir o mirar un contenido más. Para muchas personas, se parece más a decidir entre descansar o conservar el único momento del día que sienten como propio
Por qué el celular prolonga la vigilia
El teléfono ofrece entretenimiento y desconexión cuando el cerebro ya está fatigado. Además, las plataformas presentan contenido de manera continua, lo que facilita perder la noción del tiempo
El neurólogo Frank Villarreal explicó que cada estímulo agradable puede activar el sistema de recompensa y favorecer la liberación de dopamina. Esa respuesta aumenta el impulso de seguir deslizando la pantalla, iniciar otro episodio o jugar una partida más
La luz de las pantallas también interfiere en el eje retinal-hipotalámico, que ayuda a sincronizar el ciclo de vigilia y sueño. Según el especialista, esto reduce la producción de melatonina y bloquea la liberación de GABA, sustancias relacionadas con la preparación y el inicio del descanso
Sin embargo, la tecnología no necesariamente origina el problema. Liliana Tuñoque advirtió que las redes, los videojuegos y las plataformas de streaming también pueden funcionar como una vía rápida para aliviar el estrés y las emociones acumuladas durante el día
El costo de convertirlo en rutina
Una noche aislada de poco sueño no suele provocar consecuencias importantes. El riesgo aparece cuando el retraso se repite durante semanas o meses
La falta de descanso puede afectar la memoria, la atención, la toma de decisiones y la regulación emocional. También puede aumentar la irritabilidad y el estrés, además de elevar la vulnerabilidad frente a problemas como la ansiedad o la depresión
Dormir más durante el fin de semana puede aliviar parte del cansancio, pero no compensa por completo varios días de descanso insuficiente. Los cambios constantes entre los horarios de los días laborables y los del fin de semana pueden alterar aún más el reloj biológico
Villarreal indicó que tardar más de 30 minutos en dormirse después de apagar las pantallas, o necesitar el celular para conciliar el sueño, puede señalar un deterioro en la calidad del descanso y favorecer el insomnio
Reorganizar el día para recuperar la noche
Modificar únicamente la hora de acostarse puede no ser suficiente. Si durante el día no existe ningún espacio personal, la búsqueda de autonomía probablemente reaparezca al llegar la noche
Los especialistas recomendaron incorporar momentos breves de ocio durante la jornada, incluso de 15 o 20 minutos, para caminar, leer, escuchar música o descansar. También sugirieron mantener horarios regulares, crear una rutina de cierre del día y reducir gradualmente el uso de pantallas
Dejar el celular fuera del dormitorio y programar un recordatorio para iniciar la rutina nocturna son medidas simples que pueden ayudar a interrumpir el ciclo. El objetivo no es eliminar el entretenimiento, sino evitar que compita con el sueño y con la recuperación física y mental