El cáncer de próstata puede desarrollarse durante un tiempo sin dolor, cambios al orinar ni otras señales perceptibles. Por eso, sentirse bien no descarta la presencia de la enfermedad
Cuando el tumor permanece localizado en la próstata, existen tratamientos con intención curativa, como la cirugía y la radioterapia. Según la explicación de especialistas, en ese escenario el 100 por ciento de los pacientes vive a cinco años, aunque todavía puede existir riesgo de recaída
Una enfermedad que puede avanzar en silencio
En Colombia, uno de cada cuatro casos nuevos de cáncer en hombres corresponde al cáncer de próstata. Entre los casos registrados durante 2024 que fueron clasificados mediante el sistema TNM, el 41,72 por ciento se encontraba en estadio II y el 22,13 por ciento en estadio IV
El cáncer también puede crecer hacia el interior de la glándula y comprimir la uretra. Cuando aparecen, algunas señales son dificultad para orinar, goteo, necesidad frecuente de ir al baño, levantarse varias veces durante la noche y sangre en la orina. El dolor en los huesos, especialmente en la espalda, las costillas o las piernas, puede presentarse cuando la enfermedad ya alcanzó ese tejido
Sin embargo, esos síntomas no confirman por sí mismos la existencia de un tumor. La hiperplasia prostática benigna y la prostatitis también pueden causar molestias urinarias sin ser cáncer. Del mismo modo, orinar con normalidad no garantiza que no haya una alteración
Dos pruebas que aportan información distinta
La evaluación temprana combina el antígeno prostático específico, conocido como PSA, y el tacto rectal. El primero se realiza mediante un análisis de sangre; el segundo permite valorar la consistencia de la próstata
Una próstata normal es blanda. Si se percibe más dura o irregular, puede existir una alteración que requiera estudios adicionales. Ninguna de las dos pruebas confirma por sí sola un cáncer, pero un resultado anormal puede conducir a una biopsia
El tacto también tiene una razón anatómica: cerca del 80 por ciento de los tumores se ubica en la zona periférica de la próstata, una región que puede explorarse porque la glándula está situada detrás del recto. Además, alrededor del 19 por ciento de los pacientes no presenta inicialmente una elevación significativa del PSA
Edad, antecedentes y otros riesgos
Para los hombres sin factores de riesgo, los controles pueden comenzar alrededor de los 50 años. Si el padre o un hermano tuvo cáncer de próstata, la evaluación puede iniciarse cerca de los 45 años. En hombres afrodescendientes o con antecedentes familiares vinculados con mutaciones BRCA, los especialistas señalan que puede ser necesario comenzar desde los 40
La edad y los antecedentes familiares no pueden modificarse. En cambio, la obesidad, una alimentación con alto consumo de grasa, el tabaquismo, el exceso de alcohol y el sedentarismo son factores sobre los que sí se puede actuar y que pueden favorecer procesos inflamatorios y alteraciones celulares
El tratamiento cambia según la extensión
Un diagnóstico no implica el mismo recorrido para todos los pacientes. Cuando el tumor está confinado a la próstata, pueden considerarse la cirugía y la radioterapia. Si la enfermedad se ha extendido, también existen alternativas terapéuticas, aunque el escenario es diferente al de un diagnóstico localizado
Parte de los tratamientos busca bloquear la producción o la acción de la testosterona, una hormona relacionada con el cáncer de próstata. La terapia de privación androgénica puede reducir el deseo sexual y afectar la función eréctil
Cuando la enfermedad se detecta temprano y se trata inicialmente con cirugía o radioterapia sin bloqueo hormonal, el paciente puede continuar activo sexualmente. Si necesita privación androgénica, el equipo médico debe valorar también la edad, el estado general, la vida cotidiana y el impacto sobre las relaciones y la calidad de vida
Una estrategia que se adapta con el tiempo
El tratamiento puede intensificarse o modificarse según la respuesta de la enfermedad. Un paciente puede pasar años sin una nueva evolución después de una cirugía o radioterapia y recibir otras terapias si desarrolla resistencia
Al considerar las distintas etapas y opciones, algunos pacientes pueden mantenerse entre 12 y 20 años con la enfermedad. La investigación busca establecer si diagnosticar antes y tratar con mayor intensidad desde el comienzo puede reducir la progresión, disminuir la agresividad y prolongar la vida