La superficie con agua libre del valle de inundación del río Paraná creció en 78.840,2 hectáreas entre septiembre y octubre de 2026. El aumento fue del 20,8%: pasó de 378.477 a 457.317 hectáreas

El relevamiento fue realizado por la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del INTA. El estudio comparó imágenes tomadas entre el 1 y el 30 de septiembre y entre el 1 y el 21 de octubre

Corrientes concentró la mayor expansión

En Corrientes, la superficie cubierta por agua pasó de 129.477 a 198.566 hectáreas. La diferencia fue de 69.089 hectáreas, equivalente a un crecimiento del 53,4%

La provincia explicó el 87,6% del incremento total registrado en el área analizada. La expansión se observó especialmente en sectores del norte y el oeste correntino vinculados con el corredor fluvial del Paraná

En las imágenes, las áreas de septiembre aparecen en celeste y las de octubre, en azul oscuro. La superposición permite identificar dónde se extendió la presencia de agua

Diferencias entre las jurisdicciones

Santa Fe registró el segundo mayor aumento absoluto. La superficie con agua pasó de 69.354 a 75.267 hectáreas, una suba de 5.912,7 hectáreas y del 8,5%

En Paraguay, el área cubierta por agua aumentó de 163.148 a 166.345 hectáreas. El incremento fue de 3.197,9 hectáreas, equivalente al 2%

En Chaco, la superficie pasó de 16.497 a 17.137 hectáreas. La variación fue de 640,6 hectáreas, un 3,9% más que en septiembre

Los resultados muestran un comportamiento desigual dentro del valle de inundación. Mientras Corrientes tuvo un aumento superior al 50%, las demás jurisdicciones presentaron variaciones más moderadas

Imágenes para seguir la dinámica hidrológica

Para elaborar la comparación se utilizaron imágenes Sentinel-2. En el sector norte del área estudiada también se incorporaron imágenes Sentinel-1, basadas en radar

Las imágenes fueron procesadas con herramientas de análisis geográfico para calcular la superficie cubierta por agua y ubicar los cambios en el territorio

Este seguimiento permite evaluar la evolución de las condiciones de anegamiento en zonas ribereñas. Según el informe, los cambios pueden tener consecuencias para los sistemas productivos, la infraestructura y los ecosistemas de humedales fluviales