Julián Aprea mide 2,11 metros, o 2,13 con zapatillas, y todavía juega al básquet en River, el club del que es hincha. A los 38 años, combina su última etapa como deportista profesional con una creciente actividad como creador de contenidos
Nacido en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1987, se crio en Caballito. Durante su infancia jugó al fútbol y fue arquero del Club Italiano. A los 14 años pasó de medir 1,87 metros a 2,01, un cambio físico que modificó su coordinación y volvió más natural su transición hacia el básquet
De una banda de rock a la primera de Ferro
El básquet apareció también por influencia de su hermano, que le mostró partidos de la NBA. Más tarde, un vínculo surgido en su banda de rock lo llevó a probarse en Ferro. A los 17 años, con 2,07 metros, ya entrenaba con el plantel principal
Después de terminar la secundaria decidió dedicarse al deporte. Al año siguiente llegó a Boca, donde se adaptó a un plantel de mucha jerarquía y fue campeón con 19 años. En la temporada 2006/2007 obtuvo la Copa Argentina, la Liga Sudamericana y la Liga Nacional
Aprea reconoce que jugar en Boca tuvo un significado especial porque siempre fue hincha de River. Sin embargo, rescata la estructura del club y los aprendizajes que recibió de jugadores como Leonardo Gutiérrez y Leandro Palladino
Una carrera marcada por los cambios de club
Con poco protagonismo en Boca, continuó en Gimnasia de Villa del Parque, en la tercera categoría, donde consiguió más minutos y un papel más importante. Luego regresó a la Liga Nacional con Obras Sanitarias, tras un llamado de Julio Lamas
Su recorrido incluyó a Regatas de Corrientes, Atenas de Córdoba, La Unión de Formosa y equipos de Junín, Roque Sáenz Peña, Santiago del Estero, Morteros y Río Gallegos. También jugó en Chile y Brasil. A los 22 años, en Río de Janeiro, consiguió el ascenso con Tijuca Tenis Club
El jugador describe esa trayectoria como una vida nómade, condicionada por las propuestas deportivas y económicas. También atravesó cortes y momentos de frustración, aunque siempre interpretó esas experiencias como parte de las reglas de la profesión
El regreso al club del que es hincha
En noviembre de 2025 llegó a River, cuando evaluaba dejar el básquet. La posibilidad de jugar en el club y un proyecto que le transmitió buenas sensaciones lo convencieron de continuar
Después de una temporada difícil en la Liga Federal, River consiguió el ascenso a la Liga Argentina. De los 96 equipos participantes, solo dos lograron subir de categoría. Aprea considera esa campaña una de las mejores de su carrera
Durante el último partido, pese al cansancio físico, encontró fuerzas para seguir defendiendo al pensar en el escudo del club. Para él, ese vínculo fue decisivo para prolongar su carrera
Viajes, entrevistas y una segunda búsqueda
En 2023, mientras jugaba en Zárate y atravesaba una separación, comenzó a preguntarse qué quería hacer después del básquet. Un video sobre viajes y el recuerdo de una visita a la puna del norte argentino lo impulsaron a filmar sus propios recorridos
Durante sus recesos viaja alrededor de 40 días. Busca mostrar paisajes del país con una mirada cinematográfica, artística y espiritual. Para hacerlo utiliza su auto y un dron, y reúne el material en su canal de YouTube, Landing Trips
Más adelante, durante un evento de básquet, comenzó a realizar coberturas y estableció contactos con figuras del espectáculo. Esa experiencia derivó en Lado Vida, un espacio de entrevistas centrado en las historias personales detrás de los personajes públicos
El programa tuvo entre sus invitados a Ingrid Grudke, Cecilia Bonelli, Pamela Pombo y Yeyo De Gregorio, entre otros. Aprea busca que las conversaciones sean íntimas y genuinas, alejadas de la imagen pública habitual de cada entrevistado
El futuro después de la cancha
Aprea admite que es difícil sostener al mismo tiempo los entrenamientos, los viajes y la producción de entrevistas. En algunos días recibe hasta 30 mensajes de WhatsApp o 25 de Instagram, una carga que se suma a sus obligaciones con River
Cuando se retire, quiere dedicar más tiempo a las redes, ampliar los viajes con entrevistas en la naturaleza, dirigir y producir contenidos, organizar eventos de básquet y crear un programa de streaming dos veces por semana
También intentó estudiar Nutrición a los 30 años, pero descubrió que la formación universitaria no coincidía con sus intereses. Hoy reconoce que el arte, la música, los viajes y la comunicación ocupan un lugar cada vez más importante en su vida, aunque todavía disfruta competir dentro de la cancha