Vittorio Brambilla nació en Monza el 11 de noviembre de 1937 y creció en una familia ligada a la mecánica. Su hermano Ernesto, conocido como Tino, fue quien lo acercó a la competición a través del motociclismo

A los 20 años comenzó a correr en motos y en 1958 ganó el campeonato italiano de 175cc. Sin embargo, el dinero no sobraba y continuó trabajando como mecánico. Ese oficio le permitió conocer los vehículos desde adentro mientras sostenía su proyecto deportivo

Del taller a la Fórmula 1

En 1968 ingresó en la Fórmula 3 y avanzó hasta conquistar el campeonato italiano de la categoría en 1972. También empezó a competir en Fórmula 2, aunque llegar a la máxima división exigía respaldo económico y un lugar en una parrilla con pocas plazas

Brambilla debutó en la Fórmula 1 en el Gran Premio de Sudáfrica de 1974, a los 36 años. Lo hizo con March, una escudería británica que no tenía los recursos de Ferrari, Lotus o McLaren. Allí encontró un auto capaz de mostrar su velocidad, pero también debió enfrentar limitaciones técnicas y problemas mecánicos frecuentes

Su contextura robusta, sus gestos enérgicos y su estilo agresivo le valieron el apodo de “El Gorila de Monza”. El sobrenombre aludía a su aspecto y a la fuerza de sus saludos, pero no alcanzaba para describirlo: Brambilla también tenía velocidad, intuición mecánica y una capacidad especial para competir en condiciones difíciles

En 1975 consiguió la pole position del Gran Premio de Suecia. Su irregularidad, sin embargo, era parte de su : podía ser extraordinariamente rápido cuando el auto respondía, pero también exigía demasiado a la máquina y terminaba abandonando carreras prometedoras

La victoria bajo el diluvio

El 17 de agosto de 1975, en el circuito Österreichring, la lluvia convirtió el Gran Premio de Austria en una prueba extrema. La pista perdió adherencia y los 26 pilotos debieron controlar sus autos en condiciones muy inestables

Brambilla había largado octavo y en la sexta vuelta ya ocupaba el tercer lugar con su March-Ford 751. Luego superó a Niki Lauda y a James Hunt, y llegó a sacar unos 10 segundos de ventaja

La carrera terminó antes de completar la mitad del recorrido por el riesgo que implicaba continuar bajo el diluvio. Como consecuencia, el ganador recibió la mitad de los puntos habituales: Brambilla obtuvo 4,5 en lugar de 9

Su festejo fue tan recordado como su manejo. Apenas cruzó la meta, levantó los brazos y soltó el volante. El March perdió la trayectoria, se deslizó y golpeó las barreras del lado derecho. El auto quedó dañado en la parte delantera mientras el piloto todavía celebraba su única victoria en la Fórmula 1

El accidente de Monza

El 10 de septiembre de 1978, el Gran Premio de Italia comenzó con una largada caótica. Los autos llegaron muy juntos a la primera chicana y se produjo una colisión múltiple

Ronnie Peterson quedó atrapado en un Lotus incendiado y fue auxiliado por otros pilotos. Sufrió fracturas graves en las piernas y murió al día siguiente, a los 34 años, por una embolia pulmonar relacionada con las lesiones

Brambilla también quedó involucrado. Una rueda desprendida de otro auto rebotó sobre el asfalto y golpeó su casco, provocándole graves heridas en la cabeza. Fue trasladado al hospital Niguarda de Milán y permaneció alejado de las pistas durante un período prolongado

Logró recuperarse y regresó a la Fórmula 1 en 1979 con Alfa Romeo. Volvió a competir en Monza, aunque ya no retomó el nivel que había mostrado antes del accidente. Continuó en el equipo durante 1980, una etapa marcada por problemas de rendimiento, y a fines de ese año se retiró

Una vida ligada a los autos

Brambilla disputó 74 grandes premios, obtuvo una victoria, una pole position y un podio. Después del retiro siguió vinculado con el automovilismo, la mecánica y su entorno de Monza. Condujo autos de servicio, incluido el coche médico del Gran Premio de Italia, mantuvo un taller familiar y abrió un negocio de merchandising relacionado con la Fórmula 1

Estuvo casado con Daria Cappellin y tuvo tres hijos. Carlo y Roberto siguieron el camino de la mecánica y trabajaron en un taller

El 26 de mayo de 2001, a los 63 años, Brambilla murió en su casa de Camparada di Lesmo, cerca de Monza. Se desplomó mientras cortaba el césped. La causa informada fue un infarto, sin relación directa con el accidente de 1978

Su carrera no estuvo definida por una larga lista de triunfos, sino por una combinación difícil de olvidar: fuerza, talento, impulsividad y una relación visceral con los autos. “Hoy me toca a mí, mañana a otro” fue una de sus frases habituales y también una síntesis de su manera de entender las carreras