En Mar de las Pampas las direcciones no se explican por cuadras, sino por el tiempo necesario para caminar o conducir. Las calles de arena serpentean entre los árboles, rodean los médanos y no tienen medidas uniformes

La mayoría de las calles tiene una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora. No hay semáforos, boliches ni casino, y los vehículos no pueden ingresar a la playa. Allí, el paisaje y la tranquilidad condicionan la vida cotidiana

La localidad, ubicada en el partido de Villa Gesell, tiene unos 500 habitantes estables y capacidad para aproximadamente 4500 plazas hoteleras. Fue seleccionada junto con otros siete pueblos argentinos para representar al país en los Best Tourism Villages 2026, un programa que distingue destinos rurales comprometidos con la conservación cultural y natural y con el desarrollo turístico sostenible

La ceremonia internacional se realizará el 10 y el 11 de diciembre en Buenos Aires. Allí se conocerá cuáles de los pueblos postulados por los países participantes recibirán la distinción. También fueron seleccionados Cachi, Villa Sanagasta, Zenón Pereyra, El Trapiche, Puerto Pirámides, Tafí del Valle y Villa General Belgrano

Durante la temporada alta, Mar de las Pampas recibe alrededor de 200.000 turistas. Aunque el verano concentra la mayor afluencia, numerosos comercios gastronómicos y alojamientos funcionan durante todo el año, con servicios como piscinas climatizadas y spa. Las dunas, sin embargo, impiden que la mayoría de los hospedajes tenga vista directa al mar

Un trazado adaptado a los médanos

El pueblo conserva una trama urbana formada por calles zigzagueantes, muchas de arena, rodeadas por un bosque de pinos que supera los 60 años. Los fondos de saco, conocidos como cul-de-sac, fueron diseñados para adaptarse a las ondulaciones del terreno y evitar grandes modificaciones en la topografía de los médanos

El bosque urbano no es un ecosistema originario, sino un paisaje creado mediante la intervención humana. En los alrededores se extiende el pastizal pampeano, un ambiente natural que también integra los espacios que se busca conservar

La localidad limita con los paisajes agrestes de la Reserva Natural Municipal Faro Querandí y mantiene una franja marítima protegida para preservar el ecosistema de dunas costeras

Actividades entre el bosque y el mar

Caminar por las calles arboladas, recorrer senderos en bicicleta y pasar el día en la playa forman parte de la experiencia turística. Aldea Hippie reúne artesanías, comercios, propuestas gastronómicas y actividades relacionadas con el cuidado ambiental

El Sendero Botánico, creado por la Sociedad de Fomento de Mar de las Pampas, recorre aproximadamente 20 cuadras y demanda unos 70 minutos. El circuito explica cómo se fijaron y forestaron las dunas, que medio siglo atrás eran zonas de arena en movimiento

En temporada también se ofrecen yoga, meditación, excursiones en vehículos 4x4 por determinadas playas, sandboard en los médanos y cabalgatas. La agenda cultural incluye conciertos de música clásica y espectáculos a la gorra en anfiteatros al aire libre

Las dunas como protección natural

Entre el bosque y el mar se levantan médanos que pueden dificultar el acceso a la playa. No pueden eliminarse con maquinaria: están protegidos porque funcionan como reservas naturales de agua dulce y como barrera frente a los vientos marítimos

Algunas bajadas cuentan con pasarelas y escaleras de madera. Pero las dunas son móviles: el viento cambia su forma y puede cubrir por completo una estructura construida para facilitar el paso

La localidad tampoco tiene escuela ni hospital. Los residentes deben trasladarse a pueblos cercanos; muchos poseen vehículo propio. Además, buena parte de quienes trabajan en comercios y alojamientos vive en Villa Gesell, conectada con Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul mediante una línea de colectivo

Una identidad construida por vecinos y visitantes

Selva Brun, fotógrafa de 46 años que vive allí desde hace 24 años, describe a la comunidad como comprometida con la conservación del entorno. Para ella, “vivir sin prisa” no es solo un lema, sino una manera de organizar la vida y el trabajo

Las Jornadas Vivir sin Prisa se realizan del jueves 29 de octubre al domingo 1 de noviembre. El programa incluye actividades culturales, recreativas y artísticas, como reconocimiento de plantas nativas junto con guardaparques municipales, propuestas poéticas, música local y una mateada comunitaria

La iniciativa fue impulsada por instituciones y vecinos para transmitir la identidad de la localidad. La actividad turística durante todo el año también busca sostener a una comunidad cuyos ingresos dependen, en gran medida, de los servicios vinculados con los visitantes

La memoria de los primeros años

Mar de las Pampas también comenzó a recuperar parte de su historia. La Casa de los Peones, construida entre 1958 y 1960, es considerada la primera edificación de la aldea. Allí se alojaban los trabajadores encargados de forestar, preparar los terrenos y avanzar con los primeros loteos

El municipio recuperó el inmueble y lo declaró patrimonio municipal en 2025. Existe un proyecto para convertirlo en museo y espacio cultural, con el objetivo de preservar la memoria de los comienzos del pueblo