Rodolfo Arruabarrena conoce de cerca el peso de River para Boca. Como jugador lo enfrentó 12 veces y le marcó un gol en el Clausura 1998. Como entrenador dirigió siete Superclásicos: ganó dos, empató tres y perdió dos
En su primer ciclo obtuvo dos títulos y alcanzó el mejor porcentaje de puntos de Boca en la última década hasta ese momento. Sin embargo, las eliminaciones frente a River terminaron condicionando aquella etapa
Diez años después, volvió al club con mayor recorrido y con el objetivo de devolverlo a los primeros planos, luego de tres años y medio sin títulos. Tras cuatro meses de trabajo, Boca continúa en competencia en todos los frentes y llega al nuevo Superclásico respaldado por sus resultados
Un equipo de trabajo con funciones flexibles
Arruabarrena se apoya en Diego Markic y Gustavo Roberti, sus colaboradores desde los comienzos en Tigre. Markic es su ayudante principal y Roberti está a cargo de buena parte de la preparación física y de la rutina diaria del plantel
Las responsabilidades no permanecen siempre delimitadas. El entrenador puede trabajar con los mediocampistas mientras Markic se ocupa de los defensores, aunque la distribución cambia según cada práctica. Hay una planificación semanal, pero también modificaciones vinculadas con las necesidades del equipo y el momento de la temporada
El Vasco conserva la última palabra, aunque concede libertad a sus colaboradores. Durante los partidos toma las decisiones y consulta de manera frecuente con Markic
Intensidad, competencia interna y prevención
Roberti tuvo un papel central en la preparación. Antes de la pretemporada, el cuerpo técnico definió que los entrenamientos serían exigentes para construir un equipo capaz de sostener la intensidad cuando se acumularan los partidos
La estrategia implicaba un posible riesgo de lesiones musculares, pero también respondía a la falta de tiempo disponible para trabajar durante la temporada. El objetivo interno era que ningún rival pudiera superar a Boca en ese aspecto
Los futbolistas recibieron además una indicación clara: debían informar la primera molestia y no continuar por temor a perder su lugar. La titularidad se define por el rendimiento semanal y por las características del rival, no por el nombre del jugador
Esa lógica alcanzó a Sebastián Villa y Alan Velasco, dos de las inversiones más importantes de la gestión de Juan Román Riquelme, quienes también ocuparon el banco. La misma evaluación se aplicará ante River, por lo que alguno de ellos podría comenzar como suplente
Seguimiento de juveniles y experiencia internacional
Arruabarrena también tomó decisiones autónomas para incorporar juveniles. Durante sus diez años fuera del país siguió la actividad de Boca y Tigre, incluidos sus equipos de Reserva e inferiores. Por eso ya conocía a Tomás Aranda, Leonel Flores y Facundo Herrera cuando regresó al club
Su recorrido por Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Egipto y Arabia Saudita modificó la forma de trabajo del cuerpo técnico y amplió su grupo de colaboradores
Entre ellos está Amr Hussein Mokhtar, un exfutbolista egipcio que se retiró a los 23 años por una lesión y luego se convirtió en entrenador. Coincidió con Arruabarrena en Pyramids FC, la selección de Emiratos Árabes Unidos y Al-Taawoun, de Arabia Saudita
En Boca participa de las prácticas y trabaja con datos sobre los rivales y sobre el propio equipo. Arruabarrena utiliza esa información como apoyo: puede servir para confirmar una observación o detectar un detalle, pero no define por sí sola la formación ni el planteo
Juan Gobet cumple la función de analista táctico y se incorporó durante la etapa en Al-Rayyan, de Qatar. El grupo se completa con Cristian Aquino, preparador físico alterno, y Cristian Muñoz, ambos vinculados con la etapa de Miguel Ángel Russo. Muñoz, además, había compartido plantel con Arruabarrena durante los años de Carlos Bianchi. Mauro Navas, anterior analista, trabaja actualmente en las inferiores de Boca
El capitán como enlace del mensaje
Leandro Paredes ocupa un lugar importante en la estructura. Arruabarrena lo considera un líder positivo, con influencia en el vestuario y llegada a los jugadores más jóvenes. Como capitán, funciona como enlace para transmitir las ideas del entrenador dentro y fuera de la cancha
Una de esas ideas se repite desde el inicio del ciclo: Boca todavía no ganó nada. Incluso después de una victoria o de una buena actuación, Arruabarrena insiste en que siempre quedan aspectos por corregir
El mensaje busca evitar la relajación. El entrenador sabe que los elogios pueden cambiar rápidamente cuando dejan de acompañar los resultados y recuerda lo ocurrido durante su primera etapa
Disciplina antes que descanso
La disciplina, el sacrificio y la seriedad en los entrenamientos son principios que no negocia. Boca llegó a atravesar varias semanas sin días libres para continuar con las correcciones y buscar una mejor versión
Después del triunfo ante Independiente, en un encuentro en el que el equipo fue superado durante varios pasajes y el resultado pareció demasiado amplio, Arruabarrena resumió su enfoque: el rendimiento debe construirse con trabajo, concentración, pocos descansos y un plantel de calidad
El próximo Superclásico será una prueba para ese método. Frente al rival que más influyó en su historia en Boca, Arruabarrena buscará comprobar cuánto evolucionó su propia conducción y cuánto puede avanzar el equipo