Máximo “May” Ruarte inclina la batea sobre el agua y observa cómo la arena y las piedras se deslizan. A los 80 años, continúa buscando pequeñas partículas de oro en un paraje de Famatina, La Rioja, ubicado a más de 2000 metros sobre el nivel del mar
Una vida en la montaña
Ruarte vive con su esposa en una casa llamada La Mariposa de Oro. Sus cuatro hijos viven en la ciudad de Famatina, adonde baja una vez por mes para cobrar su jubilación y visitarlos
La vivienda cuenta con un panel solar para producir electricidad y un mechero de querosén como respaldo. El nombre del lugar está relacionado con una historia local sobre una pieza de oro con forma de mariposa
Su relación con el paisaje comenzó durante la infancia. Creció en el campo, entre cabras, ovejas y cerdos, y con el paso de las décadas aprendió a reconocer quebradas, ríos y cerros con gran precisión
El oro que transporta el agua
El trabajo de Ruarte se concentra en el oro aluvial o fluvial: partículas que el agua mueve y deposita en los lechos, las orillas y las terrazas de los ríos
Después de una crecida, el cauce puede cambiar y dejar sedimentos acumulados en nuevos puntos. El buscador debe identificar esos lugares y seleccionar el material más pesado
Para separar los sedimentos utiliza agua, gravedad, una pala, un cepillo y recipientes de lavado. Al mover la mezcla, los componentes livianos se apartan y las partículas densas quedan en el fondo de la batea
En el procedimiento que muestra no emplea mercurio ni cianuro. El método es diferente del utilizado en explotaciones industriales, aunque cualquier actividad minera puede afectar el cauce y el suelo
El resultado es irregular. Algunas jornadas dejan pequeñas chispas y, en casos excepcionales, aparece una pepita de uno o 1,5 gramos. Reunir un solo gramo puede llevar muchas jornadas de trabajo
Un oficio aprendido en el terreno
Antes de dedicarse principalmente al lavado artesanal, Ruarte trabajó como baqueano. Guiaba con mulas a quienes subían hacia la zona de la mina La Mejicana, en la sierra de Famatina, cuando todavía no había caminos adecuados
Los recorridos podían durar uno o dos meses antes de que los guías regresaran a buscar a los trabajadores. La Mejicana funcionó a comienzos del siglo XX y quedó vinculada con el cable carril que trasladaba minerales desde la alta montaña hasta Chilecito
La actividad de Ruarte tiene otra escala y otro método. Depende del río, produce cantidades pequeñas y no implica remover grandes volúmenes de roca ni utilizar instalaciones complejas
Otros buscadores se acercan para aprender. Ruarte les enseña a elegir el sedimento y a mover la batea, un conocimiento construido durante décadas de observación y práctica
Su historia está ligada a un lugar concreto: un paraje de montaña del departamento Famatina, separado de la ciudad donde viven sus hijos. Allí, la altura, los cauces y la memoria minera forman parte de una misma forma de vida
El lavado artesanal no representa una promesa de riqueza rápida. Es un trabajo incierto, condicionado por el agua, el terreno y la paciencia necesaria para encontrar una pequeña señal dorada