A dos días del balotaje brasileño, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva analiza el escenario de que Javier Milei no reconozca una eventual victoria del Partido de los Trabajadores. La hipótesis ganó fuerza después de que el presidente argentino sugiriera que el PT podría “robarse la elección”

En el Palacio del Planalto consideran que una decisión de ese tipo dificultaría todavía más la recomposición de los vínculos entre ambos países. La relación ya se encontraba deteriorada y, desde agosto, Argentina y Brasil no tienen embajadores en las respectivas capitales

Un resultado abierto

La remontada de Lula sigue siendo considerada difícil. Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, obtuvo casi dos puntos más que el actual presidente en la primera vuelta del 4 de octubre, una diferencia cercana a 2,2 millones de votos

Sin embargo, el oficialismo brasileño sostiene que la campaña tuvo un impulso durante las últimas dos semanas. El último sondeo mencionado en el entorno electoral ubica a Flávio en 47% y a Lula en 46%, dentro del margen de error. La aprobación del gobierno también superó por primera vez en dos meses a la desaprobación: 49% contra 48%

La escalada diplomática

El martes, Milei compartió en X un fragmento de una entrevista de Lula y lo acusó de ser un “progre machirulo”. También afirmó que esperaba que su “último truco de campaña sucia” no incluyera “robarse la elección”

La Cancillería brasileña, encabezada por Mauro Vieira, respondió que las declaraciones constituían un intento “inaceptable” de injerencia externa en el proceso democrático. Según Brasilia, los ataques alcanzaban al Poder Judicial y al sistema de voto electrónico

El enfrentamiento se suma a los insultos que Milei dirigió en julio contra el juez Alexandre de Moraes, quien intervino en la causa por la que Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años y tres meses de prisión por intento de golpe. Tras aquellos episodios, Brasil llamó a consultas a su embajador

En el entorno de Lula relativizan el peso de las declaraciones de Milei, a quien consideran poco equilibrado y con escasa credibilidad en Brasil. También sostienen que sus dichos no alteran la preparación del gobierno para el balotaje ni el curso institucional posterior

La alianza electoral con Flávio

Flávio Bolsonaro convirtió su cercanía con Milei en un elemento de campaña. Después de reunirse con el mandatario argentino en Buenos Aires, prometió aplicar en Brasil un “tijeretazo” sobre los impuestos, la burocracia y la corrupción, en alusión a la motosierra asociada al programa económico argentino

La coordinadora económica de su campaña, Daniella Marques, había dicho en septiembre que el programa brasileño tomaría como referencia las medidas de Milei. Pero el PT comenzó a utilizar esa asociación en contra del candidato opositor, al vincularla con la recesión, la pobreza y los recortes sociales en Argentina

En el debate del domingo pasado, Lula cuestionó a Flávio por el costo social del ajuste argentino. Esta semana, además, difundió un video grabado frente al Congreso argentino en el que se afirmó que el 65% del recorte de Milei recayó sobre jubilaciones y gasto social. La imagen de Milei junto a Flávio y una tijera gigante fue presentada como una advertencia sobre el futuro de Brasil

El senador Camilo Santana, portavoz de la campaña de Lula, definió a Milei como el principal aliado de Bolsonaro y sostuvo que Brasil no permitirá transformarse en una Argentina marcada, según sus palabras, por la pobreza, el hambre y el aumento de la desigualdad