BRASILIA.– Brasil enfrenta este domingo la segunda vuelta presidencial más ajustada desde el regreso de la democracia. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca un cuarto mandato, mientras que el senador Flavio Bolsonaro intenta devolver el apellido de su familia al Palacio del Planalto

Ambos candidatos cerraron sus campañas con actos multitudinarios. Flavio Bolsonaro estuvo en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, y terminó su recorrido en Barra da Tijuca, en Río de Janeiro. Lula encabezó actividades en Copacabana y cerró la jornada en la avenida Paulista, en San Pablo

En la primera vuelta, realizada el 4 de octubre, Flavio obtuvo el 47,03% de los votos válidos frente al 45,16% de Lula, una diferencia de unos 2,2 millones de sufragios. Desde entonces, la distancia se redujo de manera sostenida

Los últimos sondeos ubican al senador entre uno y dos puntos por encima del presidente, dentro o muy cerca de los márgenes de error. Una medición registró 50,8% para Flavio y 49,2% para Lula. La tendencia reciente favorece al mandatario, aunque la historia electoral beneficia al candidato que terminó primero en la primera vuelta: desde 1989, ninguno de los postulantes que quedó segundo logró ganar el balotaje

Un electorado decisivo

La elección se definirá también por los 48,7 millones de ciudadanos que no votaron por ninguno de los dos candidatos en la primera ronda. Ese conjunto incluye a los votantes de la llamada tercera vía, los sufragios en blanco o nulos y los 33,4 millones de ausentes registrados entonces

Flavio Bolsonaro, de 45 años, construyó su campaña sobre las promesas de cambio, reducción de impuestos y una política más dura contra el crimen. Después de la primera vuelta incorporó el respaldo de Augusto Cury, Ronaldo Caiado y Romeu Zema, cuyos espacios reunieron unos 6,3 millones de votos, además del apoyo de buena parte del Centrão

El senador también intentó moderar su discurso, pero llegó a la votación bajo presión por dos investigaciones abiertas en el Supremo Tribunal Federal. Una analiza un presunto pedido de 134 millones de reales para financiar una película sobre su padre. La otra indaga un supuesto lavado de dinero vinculado con su relación con el abogado Willer Tomaz

Lula, en cambio, recuperó iniciativa después del resultado de la primera vuelta. Su gobierno aprobó el fin de la jornada laboral de seis días por uno de descanso, anticipó un reajuste del 15% para el subsidio Bolsa Familia y lanzó un plan de alivio de deudas. La oposición calificó esas medidas de electoralistas

Una disputa con impacto institucional

La campaña estuvo marcada por una participación inusual de la Justicia Electoral y por decisiones enfrentadas sobre la propaganda política en redes sociales. La suspensión temporal del canal de WhatsApp “Ejército de Lula”, que supera los 10 millones de inscriptos, fue posteriormente revertida

También hubo acusaciones cruzadas contra Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp. El oficialismo pidió anular la candidatura de Flavio por un supuesto beneficio irregular en redes, mientras que el bolsonarismo presentó una solicitud similar contra Lula. Además, se ordenó retirar un audio que difundía sospechas de fraude en el Nordeste

Con una diferencia tan estrecha, cualquier impugnación podría aumentar la tensión y llegar a un tribunal dividido. El resultado, además, tendrá consecuencias regionales: un triunfo de Flavio completaría el giro a la derecha de varios países sudamericanos y acercaría a Brasilia a la agenda de Washington. Una victoria de Lula lo convertiría en el principal límite del progresismo regional

Dos escenarios para el día después

Si Flavio Bolsonaro gana, asumirá con un Congreso más alineado con la derecha que en cualquier otro momento desde la redemocratización. El Partido Liberal pasó de 99 a 121 diputados y de 15 a 28 senadores, y podría presidir la Cámara alta. Además, el nuevo gobierno tendría la posibilidad de designar hasta tres jueces del Supremo antes de 2030

Una eventual victoria de Lula abriría un período más complejo. El presidente debería negociar con un Parlamento hostil y con un Centrão que controla 234 bancas. El Senado ya mostró su capacidad de bloqueo al rechazar este año a un candidato de Lula para el Supremo, algo que no ocurría desde 1894

Cualquiera sea el ganador, deberá enfrentar una deuda pública cercana al 83% del producto bruto interno y un ajuste que ninguno de los dos admitió durante la campaña. Si Lula triunfa, será el primer presidente brasileño elegido cuatro veces y terminará su mandato a los 85 años

Si gana Flavio, el apellido Bolsonaro volverá al Palacio del Planalto cuatro años después de la derrota de su padre, quien cumple prisión domiciliaria