No todas las personas se sienten cómodas demostrando afecto frente a otras. En una reunión familiar, una fiesta o un parque, algunas prefieren evitar los besos, los abrazos y las caricias en público
Según la psicología, esta conducta puede ser normal y no implica necesariamente falta de amor o vergüenza. En muchos casos, expresa una valoración marcada de la intimidad y límites personales claros
El papel de la intimidad y los límites personales
Para algunas personas, los besos y las caricias pertenecen al ámbito privado. Al mostrarlos frente a desconocidos, sienten que esos gestos pierden parte de su significado
También puede existir una necesidad de separar el mundo íntimo del entorno social. Mantener esa distancia ayuda a algunas personas a sentirse seguras y en control
La influencia de la crianza
Quienes crecieron en hogares donde las demostraciones físicas de afecto eran poco frecuentes quizá no hayan desarrollado el hábito de expresar cariño de esa manera frente a otras personas
La sensibilidad al tacto también influye. No todos perciben del mismo modo un abrazo o un beso, por lo que una muestra afectiva puede resultar agradable para alguien e incómoda para otra persona
Timidez y otras formas de demostrar cariño
La timidez o la ansiedad social pueden hacer que una persona se sienta observada o juzgada cuando muestra afecto en la calle o en otros lugares públicos
Además, no todas las personas expresan el amor mediante el contacto físico. Algunas prefieren hacerlo en privado o a través de acciones cotidianas, palabras de afirmación y tiempo de calidad