TEMPE, Arizona. Ethan Mock pasó tres años trabajando parcialmente en un gimnasio mientras acumulaba más de 100.000 dólares de deuda para estudiar administración de empresas. En el último año de su carrera, comenzó a buscar una alternativa laboral más estable

En julio se inscribió en un curso gratuito de 12 semanas sobre fabricación de semiconductores en Rio Salado College. No tenía experiencia en el sector, pero el programa ofrecía la posibilidad de acceder a entrevistas con grandes fabricantes de chips de Arizona

Dos meses después, Mock trabajaba en un laboratorio con ropa de protección y operaba maquinaria utilizada para transformar finas láminas de silicio en chips destinados a teléfonos inteligentes, robots y centros de datos

En el mismo grupo participan una profesora de secundaria de 64 años, un desarrollador de software de unos 50 años que perdió su empleo, trabajadores independientes sin títulos universitarios y jóvenes que buscan una alternativa a la educación superior tradicional

Formación breve para puestos técnicos

El curso forma parte de una red creciente de programas intensivos y prácticos impartidos por colegios comunitarios. El objetivo es preparar con mayor rapidez a trabajadores para puestos iniciales, como los encargados de mantener y reparar equipos de producción

La expansión de estas iniciativas ocurre mientras los principales fabricantes de chips intentan contratar personal para operar nuevas plantas en Estados Unidos. Impulsadas por la ley CHIPS de 2022, las empresas han destinado más de 800.000 millones de dólares a instalaciones de fabricación de semiconductores en el país

Sin embargo, la industria estadounidense podría enfrentar una falta de hasta 157.000 trabajadores a tiempo completo para 2030. Texas, Ohio, California, Nueva York y Arizona aparecen entre los estados que podrían sufrir los déficits más pronunciados

Agencias federales, fabricantes y gobiernos locales financian alianzas con instituciones educativas. También ayudan a adquirir equipos y orientan los contenidos para que los cursos respondan a las capacidades que las plantas necesitan

Rio Salado redujo una formación que antes podía durar hasta dos años. El programa actual, abierto al público y sin costo, combina aprendizaje mediante realidad virtual con unas 20 horas de prácticas en laboratorios de salas limpias de la Universidad Estatal de Arizona

Los estudiantes utilizan trajes completos y gafas de laboratorio para evitar que el polvo contamine los equipos y las materias primas. Según el grupo industrial SEMI, más de 200 colegios comunitarios y universidades del país coordinan programas para preparar trabajadores ante la apertura de nuevas plantas

Una industria que necesita precisión

La fabricación de un chip requiere cientos de pasos controlados con precisión. En las plantas avanzadas, los técnicos construyen sobre obleas de silicio capas microscópicas que forman componentes y conexiones electrónicas

Los estudiantes pueden practicar parte de ese proceso en salas limpias antes de incorporarse a la industria. Algunos también continúan con carreras de ingeniería

La velocidad de expansión de estos cursos todavía no garantiza que se cubra toda la demanda. TSMC, Samsung y SK Hynix buscan personal local, pero también trasladan a cientos de ingenieros y técnicos con experiencia desde Taiwán y Corea del Sur para ayudar a operar nuevas instalaciones en Arizona, Texas e Indiana

El proyecto de TSMC al norte de Phoenix, valorado en 265.000 millones de dólares, prevé crear 25.000 empleos durante la próxima década. La estimación indica que la mitad de esos puestos correspondería a técnicos contratados localmente

Para Mock, una posible ruta consiste en comenzar como técnico y combinar esa experiencia con su título universitario. Dentro de las plantas, sus instructores resumen las exigencias esenciales en tres hábitos: precisión, seguridad y confiabilidad