Princeville, una comunidad turística de 8.000 acres en la costa norte de Kaua‘i, está atravesada por una disputa que enfrenta a propietarios, inversores y empresas multinacionales
El centro del conflicto es el Woods Course, un campo de golf de nueve hoyos que dejó de operar en 2021. Algunos residentes quieren conservarlo como espacio abierto. Starwood Capital Group, propietario del terreno, propone construir allí viviendas y condominios de lujo
Una disputa que llegó a los tribunales
La controversia comenzó después de que Starwood comprara en 2018 el principal hotel de Princeville por 225 millones de dólares. Tras una renovación de varios años, el establecimiento reabrió en 2023 como 1 Hotel Hanalei Bay, con habitaciones cuyo precio más bajo puede superar los 1.200 dólares por noche
La empresa había planteado inicialmente instalar un complejo de alojamiento de lujo en parte del Princeville Makai Golf Club. Las residentes Lorraine Mull y Fran White demandaron para frenar el proyecto. Después de que el Consejo del condado de Kaua‘i aprobara una norma de espacios abiertos, Starwood presentó la alternativa de construir viviendas en el Woods Course
En julio de 2025, la jueza Kathleen Watanabe falló a favor de Mull y White. El tribunal consideró que el proyecto podía contradecir los documentos fundacionales de Princeville, que contemplaban una comunidad vinculada a espacios abiertos. Starwood apeló la decisión
El litigio también incorporó una cuestión ambiental. Bajo el campo estarían enterrados restos de cientos de reses muertas durante brotes de carbunco ocurridos hace más de un siglo. Los demandantes sostienen que remover el suelo podría liberar esporas peligrosas. Starwood cuestiona que exista carbunco en el lugar
El control de la asociación comunitaria
Otra demanda, presentada el 24 de septiembre por Shen y Emma Beard Schulz, acusa a Starwood de intentar influir en la junta de la asociación comunitaria para impulsar sus planes. La pareja, propietaria de una vivienda valorada en 1,9 millones de dólares y de dos condominios, presentó el caso en nombre propio y de una posible demanda colectiva
Los Schulz también iniciaron en agosto una acción contra la compañía de seguros de títulos que intervino en la compra de su vivienda. Beard Schulz sostiene que no recibió información sobre el antiguo sitio de enterramiento, aunque ese dato figuraba en una declaración pública de 1975 presentada ante la Comisión de Bienes Raíces de Hawái
El enfrentamiento se trasladó a las elecciones de la asociación. Starwood tiene asignados dos votos por cada una de sus 252 habitaciones hoteleras
Tres de los cinco miembros de la junta enfrentan procesos de destitución. Rose Krebs, elegida en 2024 con apoyo de Starwood, afronta una petición respaldada por más de 500 firmas
Posteriormente, Starwood apoyó otra petición contra el presidente y el vicepresidente de la junta
La asociación permite remover a sus directivos por mayoría simple y todavía no había fijado las fechas de las votaciones de destitución. En las elecciones anuales del sábado estaban en juego dos de los cinco puestos
Una comunidad paralizada
La junta está limitada por conflictos de interés. La presidenta Patti Thiele y el vicepresidente Dale Sands se apartaron de los asuntos relacionados con Starwood. El tesorero Isaiah Francis, empleado de la empresa y residente fuera de Kaua‘i, tampoco puede intervenir en esos temas
La asociación además quedó sin supervisor diario tras la renuncia de su gerente general, Bryan Allen. Sus miembros no han logrado acordar siquiera si Starwood debe cortar el césped del Woods Course
Después del fallo judicial, vecinos afirmaron que la empresa dejó de mantener el campo. Un juez rechazó en mayo la solicitud de Starwood para reanudar trabajos que alteraran el terreno, aunque aclaró que el mantenimiento habitual, incluido el corte del césped, estaba permitido. El campo continúa cubierto de vegetación y algunos residentes consideran que puede representar un riesgo de incendio
Mientras el futuro del Woods Course sigue en los tribunales, Starwood impulsa otro proyecto en un acantilado costero junto al hotel: un edificio residencial de dos plantas, un estacionamiento y un pabellón para eventos. En mayo, la Comisión de Planificación de Kaua‘i pausó la decisión y permitió que cuatro organizaciones comunitarias presentaran pruebas sobre la cercanía del proyecto a un borde en erosión