Faltan menos de dos días para el clásico entre Barcelona y Real Madrid. El equipo catalán lidera la liga con puntaje ideal, mientras que el conjunto madrileño marcha tercero. Una victoria azulgrana ampliaría la diferencia de seis a nueve puntos después de la décima jornada
La previa, sin embargo, quedó marcada por la designación de Juan Martínez Munuera como árbitro. José Mourinho cuestionó que su nombre se conociera con tanta anticipación y sostuvo que, en su opinión, la designación oficial debería comunicarse 24 horas antes del encuentro. También aclaró que confía en los árbitros y que su objeción no estaba dirigida contra el juez
Fermín López respondió desde Barcelona. Primero afirmó que el equipo no quería involucrarse en discusiones arbitrales y que debía concentrarse en su rendimiento. Luego criticó el discurso de Mourinho y consideró que alimentaba una polémica que, según sus palabras, ya resulta agotadora
El mediocampista también destacó a dos futbolistas del rival. Mencionó las atajadas de Thibaut Courtois y la capacidad diferencial de Kylian Mbappé. Para López, Barcelona deberá controlar colectivamente a todo el equipo y cuidar cada detalle del partido
Rodri, incorporado al Barcelona después de consagrarse campeón del mundo en 2026, eligió un tono diferente. Definió a Mourinho como un entrenador de personalidad fuerte, con una filosofía marcada y capacidad para elevar la competitividad de sus equipos
La derrota de Barcelona ante Paris Saint-Germain por 4-2 en la Champions League también apareció en la preparación del clásico. Raphinha pidió calma al plantel después de ese partido, mientras que Rodrigo Hernández habría advertido sobre la necesidad de mantener la concentración en cada jugada frente a un rival de la dimensión del Real Madrid
El encuentro se disputará el domingo a las 17, hora argentina, en un Camp Nou con entradas agotadas