Guardar la carne en la bolsa con la que fue entregada parece práctico, pero ese envase puede perforarse, romperse o no estar preparado para conservar el alimento
El riesgo principal no está en el plástico, sino en que los líquidos de la carne cruda entren en contacto con otros productos. Así pueden trasladarse microorganismos como Salmonella y E. coli a verduras, lácteos o alimentos listos para consumir
El peligro de una filtración
Los huesos pueden perforar las bolsas convencionales. Además, el peso de otros productos puede provocar una rotura dentro de la heladera. Si los jugos se derraman, pueden alcanzar alimentos que ya no serán cocinados
Por eso, la carne debe mantenerse separada y colocarse de manera que una eventual pérdida no llegue a otros productos
Temperatura y envase adecuado
La heladera debe mantenerse a 4 °C o menos y el freezer, aproximadamente a -18 °C. Estas condiciones ayudan a conservar los alimentos dentro de parámetros seguros
Para la heladera, conviene usar recipientes herméticos o bolsas con cierre destinadas al almacenamiento de alimentos. Si la carne no se va a consumir pronto, puede congelarse con un envase apropiado y una etiqueta que indique la fecha
El envoltorio original de algunos productos puede permitir el paso de aire durante períodos prolongados en el freezer. Esto puede afectar la calidad y favorecer la aparición de quemaduras por congelación
La medida no consiste en eliminar todas las bolsas de la cocina, sino en elegir un empaque capaz de contener los líquidos, mantener la carne fría y evitar el contacto con alimentos listos para comer