Ante un encuentro con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), una persona puede decir: “Estoy ejerciendo mi derecho a guardar silencio”. La frase expresa la decisión de no responder preguntas hasta recibir asesoramiento legal
El derecho surge de la Quinta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que protege frente a la autoincriminación. Sin embargo, pronunciarla no detiene automáticamente un procedimiento ni impide una detención cuando existen fundamentos legales
Si el encuentro ocurre en la calle o durante una parada
La persona puede mantener las manos a la vista, evitar discusiones y no correr. También puede preguntar si tiene autorización para retirarse. Si la respuesta es afirmativa, puede alejarse con tranquilidad
Si debe permanecer en el lugar, conserva el derecho a no responder preguntas sobre su lugar de nacimiento, su estatus migratorio o la forma en que ingresó al país
Durante una parada de tránsito, el conductor debe presentar la licencia, el registro del vehículo y el comprobante de seguro cuando corresponda. Los pasajeros pueden preguntar si tienen permiso para retirarse y negarse a contestar preguntas migratorias
El derecho a guardar silencio no elimina las obligaciones documentales. Los extranjeros mayores de 18 años deben llevar consigo los documentos migratorios válidos que les hayan expedido y mostrarlos si un agente de inmigración los solicita
Qué hacer ante una visita en el domicilio
La protección del silencio también rige dentro de una vivienda, pero el ingreso de los agentes depende de si existe autorización. Se recomienda mantener la puerta cerrada y pedir que cualquier orden sea mostrada por una ventana o colocada debajo de la puerta
Una orden administrativa de deportación, como el formulario I-205, no es equivalente a una orden firmada por un juez y, por sí sola, no autoriza el ingreso sin consentimiento. Una frase posible es: “Muéstreme una orden firmada por un juez”. Existen, de todos modos, otras excepciones legales que pueden permitir el acceso
Si los agentes entran por la fuerza, no se debe oponer resistencia física. La persona puede dejar constancia verbal de que no autoriza el ingreso ni el registro
Qué ocurre después de una detención
Una persona bajo custodia puede solicitar asesoramiento legal antes de firmar documentos. Una firma podría afectar su derecho a comparecer ante un juez de inmigración o a consultar con un abogado
Por eso, también puede decir: “Quiero hablar con un abogado”. La persona detenida puede contratar un letrado y consultar con él, pero el gobierno no está obligado a proporcionar uno gratuitamente en un procedimiento migratorio. También puede pedir información sobre servicios jurídicos gratuitos o de bajo costo