Berta Lamas tiene 58 años y es madre de diez hijos. Aunque formar una familia numerosa implicó más tareas, sostiene que se sintió más agobiada cuando tenía solamente dos niños que en etapas posteriores, cuando llegó a tener cuatro
La mujer estudió magisterio, pero finalmente se dedicó a las tareas del hogar. Junto con su marido construyó una familia que creció de manera progresiva. La decisión de tener tantos hijos no respondió a un plan definido desde el comienzo, sino que se consolidó con el tiempo
Una familia que creció de manera progresiva
Lamas creció rodeada de hermanos y siempre imaginó la convivencia familiar de esa manera. Su marido, aunque tenía una sola hermana, también se adaptó al movimiento propio de un hogar con muchos integrantes
La diferencia de edades entre sus hijos refleja la extensión de la historia familiar: el mayor tiene 35 años y la menor cumplirá 10 el próximo mes. Algunos de ellos ya dejaron la casa y comenzaron sus propias vidas
Más experiencia y menos expectativas
Para Lamas, la cantidad de trabajo no era el único factor que determinaba el cansancio. Con el paso de los años aprendió a modificar sus expectativas, a no resolver todas las situaciones de la misma manera y a distribuir algunas responsabilidades entre los integrantes de la familia
Recordó una etapa especialmente exigente, en la que tenía dos cunas junto a su cama, un niño de cinco años y una niña de tres. Mientras amamantaba a uno de los bebés, su hijo mayor ayudaba a su hermana menor con la merienda y ella movía con el pie la cuna del otro pequeño
Rutinas adaptadas a las posibilidades del hogar
La organización cotidiana también estuvo condicionada por la falta de familiares cercanos. La familia vivía en una ciudad donde Lamas no tenía a sus padres, hermanos u otros parientes para recibir ayuda. Además, su marido viajaba con frecuencia
Durante períodos prolongados, debió asumir prácticamente sola las tareas domésticas y la coordinación familiar. En lugar de sostener las mismas actividades que una familia con menos hijos, ajustó las rutinas a los recursos disponibles
Una de las decisiones fue reducir los compromisos extracurriculares. Si seis hijos practicaban deportes diferentes, no era posible trasladarlos al mismo tiempo a seis partidos, torneos de taekwondo o presentaciones de ballet
Por eso, la elección de cada actividad no dependía únicamente de los intereses de los niños. También debía contemplar si los traslados podían organizarse sin afectar el funcionamiento del resto de la familia
Cuando no podía acompañar a alguno de sus hijos, Lamas procuraba explicarles que las decisiones se tomaban teniendo en cuenta el bienestar de todos. En ese esquema, no siempre era posible responder a cada pedido individual