MADRID. La economía mundial atraviesa una transición entre el ciclo de globalización y otro basado en autonomías estratégicas. En este nuevo escenario, los países buscan asegurar el abastecimiento de energía, alimentos y seguridad, mientras enfrentan un menor crecimiento, más deuda pública y una inflación superior a la registrada antes de la pandemia
Cuatro tendencias decisivas
La primera es la nueva geopolítica, marcada por las guerras arancelarias, el regreso del proteccionismo, el aumento del gasto militar y la competencia comercial entre Estados Unidos y China
La segunda es la transición energética, que combina el impacto del cambio climático con una creciente necesidad de inversiones y nuevas infraestructuras
La tercera corresponde a la demografía. El envejecimiento de la población plantea un desafío para los sistemas previsionales y puede ampliar sus déficits
La cuarta es la inteligencia artificial, cuyo avance abre interrogantes sobre sus efectos en el empleo y la productividad
Menor crecimiento y menos margen de respuesta
La economía global mostró más resistencia de la esperada frente a la pandemia y a los conflictos bélicos en Ucrania y Medio Oriente. Sin embargo, esa capacidad de respuesta convivió con una desaceleración
Durante las dos primeras décadas del siglo, el crecimiento mundial promedió el 3,7%. Para los últimos dos años y el período siguiente, la expectativa se ubica entre el 3,1% y el 3,3%. Una diferencia de medio punto porcentual durante una década equivaldría, según la comparación expuesta, a eliminar un producto bruto combinado similar al de Alemania y Japón
El margen para enfrentar nuevas crisis también se redujo. La deuda pública pasó del 82,2% del PBI en 2019 al 93,8% este año. En los países desarrollados del G-7, la inflación promedio subió del 1,5% anual al 3,2%
La posición de la Argentina
Para la Argentina, el escenario internacional desafiante convive con una mejora en el equilibrio fiscal, las cuentas externas y otros fundamentos económicos durante los últimos tres años
La convergencia fiscal se habría alcanzado sin aumentar los impuestos. También se destacó la mejora del balance del Banco Central mediante la compra de reservas y el crecimiento de las exportaciones, que podría generar un ingreso creciente de dólares en los próximos años
Las proyecciones contemplan que el país encadene años de crecimiento en 2025, 2026 y 2027, algo que no ocurre desde 2012. Frente al aumento reciente del riesgo país y a los riesgos asociados al año electoral, la evaluación presentada es que el Gobierno cuenta con una mejor preparación que en 2025 para afrontar una eventual demanda de dólares y cumplir con sus obligaciones de deuda