El cardiólogo Daniel Pérez puso el foco en un cambio de paradigma: actuar antes de que aparezcan las enfermedades crónicas. Para el especialista en longevidad, la clave no está solo en tratar problemas cuando ya están instalados, sino en sostener hábitos simples y posibles que ayuden a envejecer mejor
En una entrevista, explicó que muchas dolencias asociadas al envejecimiento se desarrollan durante años y que, por eso, la prevención tiene un valor central. También remarcó que el estilo de vida influye de manera directa en la salud futura y que nunca es tarde para empezar con cambios concretos
Prevenir antes que reparar
Pérez sostuvo que la medicina convencional es muy eficaz para resolver urgencias y tratar enfermedades agudas, pero señaló que muchas veces llega tarde frente a procesos que se van gestando lentamente. En ese marco, puso como ejemplo el colesterol elevado en personas jóvenes y advirtió que dejarlo sin control puede favorecer daño arterial a largo plazo
También planteó que el envejecimiento está asociado a un aumento de patologías cardiovasculares, metabólicas, neurodegenerativas, autoinmunes y oncológicas, y que hay margen para enlentecer ese proceso con decisiones cotidianas
Los cinco hábitos que más pesan
El médico resumió cinco pilares que considera centrales: actividad física, alimentación, sueño, manejo del estrés y vínculos sociales. A eso sumó el control periódico de biomarcadores, sin caer en la obsesión, pero con seguimiento regular para detectar a tiempo cualquier desvío
Sobre el ejercicio, destacó tanto el trabajo aeróbico como los intervalos de alta intensidad, porque ayudan a mejorar la capacidad cardiorrespiratoria y la VO2 máx., un indicador funcional ligado a la sobrevida
Comer mejor, sin extremismos
En alimentación, propuso pensar en un patrón sostenible y no en dietas pasajeras. Mencionó a la dieta mediterránea como una de las más respaldadas por la evidencia y recomendó reducir ultraprocesados, embutidos, azúcares refinados y harinas refinadas
También defendió una lógica flexible, lejos de la rigidez total: una regla de 80/20 puede ayudar a sostener cambios en el tiempo sin convertir la alimentación en una fuente de obsesión
Estrés, vínculos y propósito
Para Pérez, el estrés no se resuelve solo con técnicas puntuales. Dijo que también influyen la interpretación que cada uno hace de lo que vive, el descanso mental y la capacidad de modificar patrones de pensamiento que alimentan el malestar
Además, subrayó la importancia de los vínculos, el propósito de vida y la gratitud como herramientas que pueden impactar en la salud emocional y física. En esa línea, sostuvo que las personas con mejores lazos sociales suelen vivir más y mejor
Suplementos y cautela
El cardiólogo también se mostró prudente frente a la moda de los suplementos. Aclaró que algunos pueden tener utilidad, como la creatina, el omega 3, la vitamina D3 o el magnesio, pero insistió en que no reemplazan hábitos sostenibles ni ofrecen soluciones mágicas
Su mensaje final fue directo: pequeños cambios valen más que la inacción. Según dijo, la salud depende mucho más de lo que se hace cada día que de esperar una respuesta del sistema médico cuando el problema ya apareció