Fumar no solo impactaría en la salud física. Un estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea encontró que el tabaquismo también se asocia con mayor soledad y más aislamiento en personas mayores

La investigación analizó datos de más de 50.000 personas de 15 países europeos y mostró que los fumadores actuales reportaron niveles más altos de soledad que quienes no fumaban, incluso después de ajustar por edad, género y otras variables

Un vínculo que se repite en el tiempo

El trabajo amplía un hallazgo previo basado en una cohorte de 8.780 adultos mayores en Inglaterra seguida durante 12 años. En esta nueva etapa, los participantes fueron observados a partir de la Encuesta sobre Salud y Envejecimiento en Europa, una base que releva información de personas mayores en distintos países del continente

Para medir la soledad, los investigadores usaron la escala UCLA, que evalúa con qué frecuencia una persona siente falta de compañía, exclusión o aislamiento. Dos años después, los fumadores no solo seguían mostrando más soledad, sino también un aumento mayor de esa sensación

Sin grandes diferencias entre países

Uno de los objetivos era comprobar si esta relación respondía solo a costumbres locales. Sin embargo, los datos mostraron una asociación bastante uniforme entre países, con poca variación regional

La muestra tenía una edad media de 67 años. Al inicio del estudio, el 22% fumaba y el 48,5% convivía con más de dos enfermedades crónicas. Aun así, el vínculo entre tabaco y soledad se mantuvo al considerar otros factores

Por qué fumar podría aislar más

Los autores plantearon dos explicaciones posibles. Por un lado, las enfermedades vinculadas al consumo sostenido de tabaco pueden limitar la movilidad y volver más difícil asistir a reuniones, salir de casa o participar en actividades comunitarias

Por otro, el avance de las restricciones para fumar en espacios públicos y la expansión de los ambientes libres de humo redujeron los lugares donde una persona fumadora puede permanecer con comodidad. Eso, según los investigadores, también puede achicar oportunidades de interacción

Una señal para la salud pública

Al presentar los resultados, el especialista a cargo sostuvo que fumar no es una práctica social y que también puede afectar la salud psicosocial

Desde una mirada clínica y social, el estudio propone dejar de ver el cigarrillo solo como un hábito individual y considerar su impacto en el bienestar emocional y en los vínculos de las personas mayores