Tras casi cinco décadas como entrenador personal, Daniel Tangona identifica un problema que va más allá de la falta de actividad física: el modo en que las personas utilizan su energía cotidiana
Las preocupaciones por el trabajo, la economía, la familia, el futuro y las obligaciones pueden ocupar gran parte de la atención. Según su mirada, esa energía también podría destinarse a aprender, crear, pensar y crecer
Movimiento y autonomía
El bienestar requiere atender distintas dimensiones. El cuerpo necesita movimiento, la mente necesita descanso y las emociones requieren atención
Tangona recuerda que cada persona dispone de 168 horas semanales y plantea que la diferencia está en cómo decide distribuirlas. No considera necesario entrenar como un deportista profesional, sino incorporar actividad de manera cotidiana: caminar, subir escaleras, fortalecer los músculos, trabajar el equilibrio y conservar la movilidad
Después de los 50 o 60 años, mantener la masa muscular se vuelve especialmente importante para preservar la autonomía. El músculo, sostiene, no representa solo una cuestión estética, sino también una herramienta vinculada con la salud, la independencia y la longevidad
Hábitos que sostienen el entrenamiento
La alimentación es otro componente central. La propuesta no consiste en hacer dietas permanentes, contar calorías de manera obsesiva o eliminar alimentos sin criterio, sino en mejorar las elecciones diarias
Entre las opciones mencionadas aparecen las verduras, las frutas, las proteínas de calidad, las legumbres, los alimentos frescos y una hidratación adecuada. También recomienda reducir los ultraprocesados. Tangona aclara que no es nutricionista y señala que ningún plan de entrenamiento puede sostenerse sin buenos hábitos alimentarios
El descanso también forma parte del cuidado. Dormir mal, mantener niveles elevados de estrés y no reservar momentos de tranquilidad pueden dejar agotadas incluso a personas que entrenan y se alimentan correctamente
El papel de los vínculos y los proyectos
Para el entrenador, detenerse no equivale a perder productividad. También considera que los vínculos influyen en el bienestar: algunas relaciones aportan energía y otras generan desgaste emocional
A los 68 años, Tangona continúa trabajando, estudiando, aprendiendo y desarrollando proyectos. Reconoce haber atravesado pérdidas, frustraciones y momentos difíciles, pero afirma que, aunque no es posible controlar todo lo que ocurre, sí se puede elegir cómo responder
Su idea de longevidad no se limita a sumar años. Implica llegar a ellos con autonomía, entusiasmo y deseos de vivir. Por eso propone reducir la energía destinada a la preocupación y orientarla hacia el cuidado personal, una decisión que, según plantea, se construye todos los días