Patricia Bullrich profundizó su estrategia de diferenciación del Gobierno con una reunión junto a 15 diputados libertarios. La imagen provocó malestar en la Casa Rosada y llevó al límite su disputa con Martín Menem por el control de una parte de los legisladores de La Libertad Avanza

Desde el entorno de la senadora buscan relativizar el episodio y sostienen que no existe intención de romper con el oficialismo. Bullrich, consultada por los cuestionamientos, afirmó: “Yo no crucé ningún límite, me junté con mi gente”. También señaló que nadie se había comunicado con ella y que, por ahora, se trataba de “supuestos”

Una demostración de fuerza legislativa

La fotografía fue interpretada como una exhibición del peso político que Bullrich todavía conserva sobre un grupo de legisladores. Quince diputados pueden dificultar iniciativas del Ejecutivo o trabar decisiones en la Cámara baja

La mayoría de esos legisladores llegó al Congreso con el sello de Pro y luego se incorporó a las filas libertarias impulsada por la exministra. Entre los asistentes estuvieron Damián Arabia, Silvana Giudici, Sabrina Ajmechet, Patricia Vásquez, María Luisa González Estevarena, Belén Avico, Alejandro Bongiovanni, Verónica Razzini, Carlos Almena, Mariano Campero, Martín Matzkin y Lorena Petrovich

También participaron Diego Valenzuela, Juan Pablo Arenaza y Gerardo Milman

La reunión, que forma parte de los encuentros políticos periódicos de Bullrich, incluyó esta vez discusiones sobre la agenda parlamentaria. Hubo cuestionamientos al manejo del bloque por parte de Giudici y reclamos por la falta de información sobre dictámenes y negociaciones legislativas

Reclamos por las leyes y la conducción del bloque

Uno de los contrapuntos surgió cuando Ajmechet objetó el capítulo sobre injerencia extranjera de la denominada Ley Malvinas. Aunque Giudici había introducido cambios durante las conversaciones con aliados, dentro del oficialismo todavía persisten reparos vinculados con la libertad de prensa

También quedaron expuestas diferencias sobre la concentración de las negociaciones en Giudici y Laura Rodríguez Machado. Esta última participa además del proyecto de ley de discapacidad. Durante el encuentro, una de las respuestas fue que algunos legisladores cuestionan las decisiones, pero luego no asisten a las reuniones de bloque

Dos grupos y lealtades en disputa

Dentro del sector cercano a Bullrich conviven dirigentes con distintos grados de autonomía frente a Karina Milei y Martín Menem. Algunos actúan con mayor libertad; otros deben medir sus movimientos mientras evalúan la renovación de sus mandatos a fines del año próximo

Los sectores más conciliadores admiten tensiones con el Gobierno, pero descartan por ahora un conflicto definitivo. También valoran que el Ejecutivo haya considerado propuestas vinculadas con la suspensión de embargos a pequeñas y medianas empresas hasta mayo de 2027 y con discapacidad

Ajmechet aparece entre quienes mantienen cercanía tanto con Bullrich como con Menem y Milei. Bongiovanni, por su parte, conserva su vínculo con la senadora, aunque evita involucrarse en la disputa interna

La cuestión electoral permanece abierta

El futuro de las PASO y el escenario electoral estuvieron presentes en la conversación, aunque no fueron abordados de manera directa. El entorno de Bullrich niega, por ahora, una ruptura o una eventual competencia interna con Milei si el Congreso no suspende las primarias antes de fin de año. Aun así, al menos un diputado expresó su deseo de verla competir

Las encuestas mencionadas en el artículo muestran a Milei y Bullrich prácticamente empatados, con diferencias de uno o dos puntos según la medición. La senadora, además, registra una imagen negativa menor que la del Presidente

En el sector más cercano a Karina Milei sostienen que, ante una eventual ruptura, al menos diez de los 15 diputados no votarían contra el oficialismo. También descartan una recomposición con Bullrich y consideran que seguirla implicaría un costo político elevado

Mientras tanto, la Casa Rosada prepara un nuevo encuentro con Bullrich tras la partida del Papa. Los sectores más suspicaces creen que ninguna de las partes buscará concederle a la otra el gesto de una ruptura