En numerosas reformas de viviendas, la inversión se concentra en suelos, revestimientos y elementos visibles, mientras los componentes eléctricos permanecen ocultos y reciben menos atención. Esa decisión puede conservar instalaciones antiguas incluso cuando el inmueble incorpora nuevas tecnologías
Rodrigo Martín, electricista de 30 años, sostiene que muchos clientes buscan reducir el presupuesto destinado a la instalación eléctrica, aunque no aplican el mismo criterio a los muebles u otros elementos de confort. Según su experiencia, la presión por conseguir el precio más bajo también puede favorecer trabajos de menor calidad
Una infraestructura antigua para nuevas demandas
La incorporación de cargadores para vehículos eléctricos o placas solares exige una actualización técnica que varias viviendas antiguas no tienen. Cuando se utilizan dispositivos inadecuados, aumenta la posibilidad de que se produzcan arcos eléctricos, una causa frecuente de siniestros
El problema se agrava porque las instalaciones eléctricas domiciliarias no están sometidas a revisiones periódicas obligatorias equivalentes a las que existen para el gas o los vehículos. Si la instalación continúa funcionando, muchos propietarios posponen su actualización
El costo como criterio principal
Víctor, padre de Rodrigo y electricista con cinco décadas de experiencia, afirma que el mercado ha pasado a valorar más el importe final del presupuesto que la pericia técnica. Esa dinámica obliga a los profesionales a competir por precio y puede abrir la puerta a ejecuciones deficientes
El especialista recuerda el caso de una vivienda de alto nivel en la que se eligieron grifos de oro y baños de mármol, pero se instalaron interruptores de baja calidad. A los pocos días de ser ocupada, la casa sufrió un principio de incendio
Más control y dispositivos preventivos
Los profesionales plantean recuperar el carné de instalador autorizado como una forma de acreditar la competencia de quienes realizan estos trabajos. También consideran necesario revisar unas normas que, según su análisis, no responden por completo a las exigencias de la electrónica moderna
Entre las medidas preventivas mencionadas figuran los detectores de arco eléctrico. La propuesta busca que la seguridad de la instalación se valore junto con la estética de la reforma y no quede limitada a comprobar si la electricidad sigue funcionando