El gobernador de Florida, Ron DeSantis, reforzó su presencia en la campaña republicana durante la última semana previa a las elecciones del 3 de noviembre. Sus actos junto a distintos candidatos coinciden con la definición de su sucesor en el gobierno estatal y con la disputa por el escaño del Senado que Ashley Moody busca conservar
Donalds llega con ventaja a la carrera por la gobernación
Byron Donalds encabeza la competencia frente al demócrata David Jolly, aunque la diferencia varía entre las distintas mediciones
El promedio de encuestas actualizado al 27 de octubre otorga a Donalds el 48,9% de la intención de voto, frente al 43,3% de Jolly. Una medición realizada entre el 12 y el 19 de octubre sobre 1471 posibles votantes registró una ventaja más estrecha: 49% contra 47%
Otro sondeo difundido el 27 de octubre ubicó a Donalds en 50% y a Jolly en 44%, sobre una muestra de 515 votantes probables y con un margen de error de cinco puntos porcentuales
Moody conserva una ventaja en la contienda por el Senado
Ashley Moody, quien ocupa el escaño dejado por Marco Rubio tras su incorporación al gobierno de Donald Trump como secretario de Estado, busca mantener su lugar frente a la demócrata Angie Nixon
El promedio de encuestas sitúa a Moody cerca del 50% y a Nixon alrededor del 43%. En una medición reciente, la republicana obtuvo 53% frente al 47% de su rival, sobre una muestra de 400 votantes probables
El respaldo de DeSantis y la Enmienda 3
DeSantis programó actos junto a Donalds el miércoles 28 de octubre en Brooksville y Tampa. También respaldó a Moody y a otros candidatos republicanos que compiten por escaños en la Cámara de Representantes
El gobernador dejará el cargo en enero de 2027 porque la Constitución de Florida le impide buscar un tercer mandato consecutivo. Donalds busca sucederlo con una campaña centrada en los impuestos, el costo de los seguros y la asequibilidad de la vida en el estado
Además de elegir candidatos, los votantes deberán pronunciarse sobre la Enmienda 3. La propuesta elevaría la exención para la vivienda habitual a US$150.000 en 2027 y a US$250.000 en 2028, con ajustes posteriores por inflación. También reduciría del 10% al 5% el límite anual de aumento de la valuación de propiedades que no sean viviendas habituales