Perder la memoria y dejar de reconocer a familiares y amigos es una preocupación frecuente entre las personas que consultan al cardiólogo Jorge Tartaglione. El especialista señaló que ese temor también está relacionado con la posibilidad de desarrollar demencia

Durante una exposición, explicó que mantener la presión arterial bajo control podría contribuir a reducir ese riesgo. Por eso, recomendó conocer los valores propios y consultar con un profesional de la salud

Un seguimiento de siete años en China

El médico destacó una investigación realizada en China, presentada en agosto de 2026 en un congreso europeo de cardiología. El trabajo incluyó a unas 34.000 personas con hipertensión distribuidas en 326 pueblos

El control de la presión se extendió durante siete años y estuvo a cargo de agentes sanitarios. Según los resultados mencionados por Tartaglione, en las comunidades donde se controló la presión se registró una reducción del 15% en los casos de demencia

El especialista remarcó que el hallazgo pone en evidencia la importancia de una intervención concreta: medir la presión, seguir las indicaciones médicas y utilizar tratamientos accesibles cuando sean necesarios

La presión elevada y los vasos del cerebro

Para explicar el vínculo entre la hipertensión y el cerebro, Tartaglione comparó el funcionamiento del organismo con una instalación doméstica. El corazón actuaría como una bomba que impulsa la sangre, mientras que los vasos sanguíneos funcionarían como cañerías

Cuando la presión es demasiado alta, los vasos más pequeños, incluidos los del cerebro, pueden sufrir lesiones. Esa afectación constituye el mecanismo que el cardiólogo relacionó con un mayor riesgo de deterioro cognitivo

La importancia de conocer los valores

La recomendación central consiste en medir la presión arterial y conversar con un médico sobre los resultados. El control sostenido permite evaluar si es necesario modificar hábitos o iniciar un tratamiento

Tartaglione también advirtió que la demencia podría adquirir un peso creciente entre las enfermedades hacia 2050 si no se adoptan medidas preventivas. En ese contexto, presentó el seguimiento de la hipertensión como una acción concreta para cuidar la salud cerebral