El médico Jorge Tartaglione explicó que las personas de entre 55 y 56 años pueden tener una probabilidad de vivir entre 20 y 25 años más libres de enfermedad. Según su exposición, la genética representaría el 25% de lo que una persona puede vivir, mientras que el 75% restante estaría relacionado con decisiones individuales

Cinco lugares y distintos hábitos

Loma Linda, en California, fue asociada con una mayor longevidad por la importancia que sus habitantes le dan a la fe y la religión. El especialista sostuvo que esas prácticas se relacionan con una diferencia de hasta 10 años de vida

En Costa Rica, señaló el consumo de frutas tropicales y un estilo de vida tranquilo como factores vinculados con una expectativa de vida superior a los 80 años

En Icaria, Grecia, destacó el movimiento cotidiano. La geografía de la isla obliga a sus habitantes a caminar y subir pendientes con frecuencia

Cerdeña, en Italia, fue mencionada por el consumo de alimentos naturales, como productos de la tierra, frutas, verduras y alimentos frescos, en contraste con los ultraprocesados

En Okinawa, Japón, el eje señalado fue tener un propósito diario. Ese objetivo no necesariamente debe ser grande: puede consistir en encontrarse con una amiga, caminar, pasear al perro, bailar, cantar o realizar otra actividad significativa

Las claves señaladas para vivir más

La explicación resumió estas prácticas en cuatro hábitos: mantener una alimentación saludable, hacer deporte o permanecer en movimiento, sostener una vida social activa y tener un propósito de vida