El gobernador de California, Gavin Newsom, anunció la conmutación de todas las penas de muerte vigentes en el estado. La decisión beneficiará a 548 presos, cuyas condenas serán reemplazadas por prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional

Newsom explicó que ejerció su facultad constitucional de clemencia, una postura que sostiene desde hace casi tres décadas como funcionario electo. También afirmó que la sociedad se fortalece cuando rechaza las ejecuciones sancionadas por el Estado

Un estado sin ejecuciones desde 2006

California lleva dos décadas sin concretar una ejecución, aunque sus tribunales continúan dictando condenas a muerte en determinados casos. La última ocurrió en enero de 2006, cuando Clarence Ray Allen, de 76 años, recibió una inyección letal en la prisión estatal de San Quentin

El caso que reabrió el debate

La discusión sobre la pena capital también volvió a la agenda estadounidense por el caso de Christa Pike, condenada en Tennessee. Según sus abogados, Pike sobrevivió a un procedimiento de ejecución mediante inyección letal y debió ser trasladada en ambulancia desde la prisión

La mujer, de 50 años, había sido condenada por secuestrar y torturar hasta la muerte a su compañera de clase Colleen Slemmer en 1995, junto con su pareja. La ejecución estaba prevista para el 30 de septiembre, después de que la Corte Suprema revocara la suspensión dictada por un tribunal de apelaciones

En la prisión estatal de Tennessee le administraron dos dosis de pentobarbital. Casi un mes después, Pike afirmó que continuaba con dolores físicos y psicológicos constantes, incluidos problemas para hablar