Antes de los escenarios y de los viajes, Marcela Morelo aprendió a vincularse con la música en su propia familia. Su abuelo tocaba el bandoneón y, cuando ella tenía ocho o nueve años, comenzaron a salir juntos a cantar serenatas por Lanús

Las presentaciones ocurrían cerca de la medianoche. La familia avisaba previamente y, cuando la homenajeada abría la ventana o la puerta, la música continuaba en el interior de la casa, junto con comida, bebida y vecinos

Esa idea de encuentro reaparece en La Morelo, su duodécimo disco. El álbum reúne canciones conocidas de su repertorio, pero cada una fue grabada con un artista invitado y recibió una versión diferente de la original

El trabajo demandó más de dos años y medio. Morelo explica que el proceso comenzó nuevamente desde la guitarra: probó hasta dos o tres versiones de cada canción y luego terminó de definirlas junto con la voz invitada

Entre las colaboraciones está Natalia Oreiro, quien grabó “Corazón salvaje” después de aceptar la propuesta en una conversación telefónica. También participan artistas como Soledad Pastorutti, Luciano Pereyra, Abel Pintos y Nahuel Pennisi

La cantante cuenta que no todos los invitados posibles pudieron sumarse. Para ella, quienes finalmente forman parte del álbum son los nombres adecuados para este proyecto

Una carrera atravesada por la familia

Morelo sostiene que la música estuvo presente en su vida desde la infancia. Primero jugaba a ser cantante y, durante la escuela secundaria, ya decía que quería dedicarse a cantar y a estudiar música

De su abuelo recuerda el amor, la paciencia y la capacidad de transmitirle que la música podía ser un espacio de libertad. Cuando aprendió a tocar la guitarra, empezó a acompañarlo en aquellas serenatas barriales

En casi tres décadas desde la publicación de su primer disco, la artista recorrió la Argentina, Europa y países que nunca había imaginado visitar, entre ellos Israel y Rumania

También habla de su vida familiar. Sus hijos viven con ella desde hace una década y, según explica, la maternidad le enseñó sobre la responsabilidad, los límites y el ejemplo cotidiano. Prefiere no volver sobre los detalles de la adopción y considera que esa etapa ya quedó atrás

La cantante reconoce que la crianza trae dudas y cambios de prioridades. Al mismo tiempo, afirma que la composición y la interpretación siguen siendo un refugio cuando la vida personal se vuelve más exigente

Componer como refugio

Morelo dice que está componiendo nuevamente con intensidad. Este año trabajó en Los Ángeles junto con Soledad y Claudia Abraham, con quienes creó varias canciones que espera mostrar más adelante

Para ella, tocar la guitarra, cantar, hacer ejercicios vocales y mantener una rutina física forman parte de un espacio de calma. La música acompaña tanto los momentos difíciles como los viajes, el estudio y la vida cotidiana

También observa con entusiasmo la presencia creciente de mujeres en la música argentina, desde instrumentistas hasta cantantes. Recuerda que cuando comenzó había menos artistas mujeres visibles en los premios y en la escena

La Morelo será presentado en vivo este viernes en el Teatro Gran Rex. El álbum funciona así como una revisión de canciones ya conocidas, pero también como una forma de volver a la guitarra, a los vínculos y a la raíz familiar que marcó sus primeros pasos