En el campo donde vive Thiago Príncipe, cerca de Río Cuarto, quedaron varios autos viejos después de que un tornado derribara árboles sobre ellos. Entre esas estructuras abandonadas, el adolescente encontró las piezas para iniciar su propio proyecto: construir un pequeño tractor

Durante el proceso recuperó componentes, desarmó mecanismos y probó distintas formas de ensamblarlos. Así consiguió que su “tractoneta” funcionara. El vehículo fue construido con los elementos disponibles en el campo y con herramientas del taller familiar

El interés de Thiago por la mecánica comenzó temprano. A los nueve años fabricó un kart durante unas vacaciones escolares. A los 11 reparó su primer motor y más adelante armó una pequeña camioneta casera que también logró funcionar

En su familia, sus padres acompañaron esos experimentos y le permitieron probar, equivocarse y buscar sus propias soluciones. Esa experiencia le dio herramientas para afrontar proyectos cada vez más complejos

Uno de los principales desafíos de la tractoneta fue desarrollar el sistema de dirección. Resolver cómo maniobrar el vehículo fue parte central del trabajo para transformar piezas recuperadas en una máquina capaz de desplazarse

El adolescente presentó su creación en la Exposición Rural de Río Cuarto y luego participó en la Feria Provincial de Ciencias, Tecnologías, Artes, Movimiento e Innovación. Esas experiencias permitieron que su proyecto trascendiera el taller familiar

Durante una visita a una planta de maquinaria agrícola, Thiago recorrió la línea de producción y observó procesos de automatización, desde el armado de componentes hasta el funcionamiento de equipos industriales. También pudo conocer otras formas de fabricar máquinas vinculadas con una actividad que le interesa desde chico

Ahora, junto con su hermano Joel, piensa en nuevas modificaciones para la tractoneta. Entre sus objetivos están automatizar el arranque, las luces y la alarma, además de incorporar un sistema de conducción autónoma