Ahorrar consiste en reservar parte de los ingresos. Invertir implica destinar ese dinero a instrumentos financieros con la expectativa de obtener un rendimiento
Uno de los principales riesgos es concentrar todo el capital en un solo activo. Si su valor cae, la cartera no cuenta con otras inversiones capaces de compensar esa pérdida
También es necesario desconfiar de las promesas de ganancias extraordinarias. Cuanto mayor es el rendimiento potencial, mayor suele ser el riesgo asociado. Por eso, antes de elegir un instrumento conviene considerar la propia tolerancia al riesgo
La importancia de elegir entidades reguladas
Para reducir la posibilidad de caer en una estafa, se recomienda operar con entidades supervisadas por la Comisión Nacional de Valores. Esa regulación supone que la entidad y la propuesta de inversión atravesaron instancias de evaluación
Del ahorro a una meta concreta
Para comenzar a ahorrar, una estrategia posible es reservar el dinero antes de afrontar los gastos y establecer un objetivo personal. Puede tratarse de comprar una bicicleta, hacer un viaje, cambiar el auto o acceder a una vivienda
Una meta definida puede ayudar a sostener el hábito mes a mes. Luego, el dinero ahorrado puede destinarse a instrumentos de inversión para intentar evitar que la inflación reduzca su poder adquisitivo