Zoey Kuhn tuvo apenas tres días para decidir si dejaba Estados Unidos y viajaba a Rosario. Aceptó el desafío sin tenerlo previsto: su plan original era graduarse, terminar el contrato de alquiler y buscar una oportunidad en Australia

Con 22 años, nacida en California, la futbolista acaba de completar su primera temporada en el fútbol argentino. Fue campeona de la Primera B con Rosario Central y consiguió el ascenso a la máxima categoría

Del arco a la delantera

Kuhn empezó a jugar a los tres años en una liga recreativa y pasó al fútbol competitivo entre los 7 y los 8. Durante buena parte de su infancia y adolescencia fue arquera, pero cambió de posición al considerar sus posibilidades de llegar al fútbol universitario: mide 1,65 metros y entendió que podía desarrollarse mejor como jugadora de campo

Estudió un año y medio en Moorpark College y luego fue transferida a Azusa Pacific University, donde jugó con una beca deportiva desde 2023. Allí cursó kinesiología, con la intención de trabajar algún día como fisioterapeuta

La propuesta de Rosario Central llegó el 4 de abril de 2026, cuando faltaba menos de un mes para su graduación. El club necesitaba que viajara antes del cierre del mercado de pases. Tres días después, Kuhn aterrizó en la Argentina, dejó de manera abrupta su trabajo en un restaurante y se mudó con sus pertenencias en valijas. La graduación quedó pendiente hasta finales de mayo y la completó a distancia

Una llegada organizada en tiempo récord

La jugadora había contratado a un agente para encontrar un equipo después de terminar sus estudios. Una llamada con representantes de Rosario Central terminó de definir el acuerdo. El club le ofreció hospedaje y traslado diario al entrenamiento, mientras que Kuhn pidió vivir sola

Durante el primer mes se alojó en un hotel. Después se instaló en un departamento cerca del Monumento a la Bandera. La adaptación incluyó nuevos horarios de comida y descanso, además de costumbres locales como el mate, el asado y el fernet. El mate y el agua son sus bebidas preferidas; los chinchulines, en cambio, no lograron convencerla

El idioma tampoco fue un obstáculo decisivo. Kuhn todavía está aprendiendo español y utiliza Duolingo, pero sus compañeras la ayudan durante los entrenamientos. Algunas hablan inglés y ella, a su vez, incorpora palabras nuevas para comunicarse con el grupo

Una temporada marcada por la adaptación

En Rosario Central comenzó como suplente y debió adaptarse a una posición nueva. Habitualmente jugaba como número 7 u 11, pero el equipo la utilizó como número 9. Además, sufrió un esguince de grado 2 en un ligamento del tobillo y luego tuvo una recaída

Aun con una participación irregular, convirtió 9 goles y dio 8 asistencias en 17 partidos. Fue titular en siete encuentros y, en varias ocasiones, logró influir en los partidos ingresando durante el segundo tiempo

La futbolista también notó una diferencia física con el fútbol estadounidense. Según explicó, el juego argentino le resultó más agresivo y debió acostumbrarse a recibir golpes que en Estados Unidos suelen ser sancionados como faltas

Rosario Central terminó la temporada con el título de Primera B y el ascenso. Después de una semana de vacaciones, el plantel afrontará dos meses de preparación para competir en la máxima categoría, cuya próxima temporada comenzará en febrero de 2027

La decisión que queda por tomar

El contrato de Kuhn se extiende de abril a diciembre. El club todavía debe definir si continuará con ella para la próxima temporada, aunque la futbolista ya expresó su deseo de quedarse

En Rosario entrena por la mañana y dedica las tardes a la kinesiología, el gimnasio, sus amistades y la creación de contenido para TikTok. En diciembre viajará a Estados Unidos para pasar las fiestas con su familia y sus amigos

Su objetivo deportivo es seguir creciendo, viajar y llegar algún día a la máxima categoría estadounidense con San Diego Wave, el equipo de su ciudad. Mientras espera conocer su futuro, Kuhn siente que encontró en Rosario un lugar propio