Lanús igualó 1-1 ante Banfield en el estadio Florencio Sola, en un clásico que tuvo tensión, interrupciones y un cierre sin ganador

Un córner cambió el partido

Banfield había sido superior durante el primer tiempo y se imponía 1-0 gracias al gol de Adrián “Rocky” Balboa

A los 16 minutos de la segunda mitad, Matías Sepúlveda ejecutó un córner hacia el segundo palo. Carlos Izquierdoz apareció sin marca y convirtió el empate. Para el defensor, de 37 años, fue apenas su segundo gol frente al clásico rival

Izquierdoz celebró junto al banderín, besó la camiseta y se arrodilló. Lucas Besozzi y Sasha Marcich se sumaron al festejo. Desde la tribuna, entonces, comenzaron a caer objetos: algunos caramelos y encendedores, entre otros proyectiles

Uno de los encendedores golpeó al defensor en la frente. Izquierdoz se agachó, pero continuó en el partido. Cerca del arco de Lanús, además, cayó una bomba de estruendo que aturdió al arquero Nahuel Losada

“Tengo la cabeza dura”, dijo el zaguero después del encuentro. Incluso desenvolvió y comió uno de los caramelos verdes que habían arrojado desde la tribuna

Lanús reaccionó, pero perdió impulso

El equipo dirigido por Mauricio Pellegrino mejoró en el segundo tiempo. Ajustó las marcas, ganó intensidad, hizo circular mejor la pelota y generó ocasiones para buscar el 2-1

Sin embargo, el partido se detuvo varias veces porque hinchas de Banfield se subieron a los alambrados. El árbitro Tello adicionó ocho minutos, aunque Lanús ya había perdido parte del ritmo que había conseguido

Izquierdoz consideró que su equipo había comenzado mal y que las interrupciones llegaron cuando estaba en condiciones de buscar la victoria. Banfield, mientras tanto, terminó aceptando el empate como un resultado conveniente

El punto dejó a Lanús con 24 unidades y un partido más, en el cuarto puesto de la Zona A. El triunfo lo habría llevado a 26 puntos, a tres del líder Instituto de Córdoba

El Granate buscaba cerrar el tramo final del Clausura con tres victorias consecutivas. No lo consiguió, aunque encontró en Izquierdoz y en Eduardo Salvio, de 36 años, dos referentes para seguir peleando en el torneo