Para Alberto Gutiérrez, viajar al espacio fue un sueño de toda la vida que se concretó a principios de este año. El empresario español, nacido en Valladolid en 1983, integró la misión NS-38 de Blue Origin
El vuelo se realizó en la cápsula reutilizable New Shepard, diseñada para transportar hasta seis pasajeros y equipada con grandes ventanillas para observar la Tierra. El lanzamiento tuvo lugar desde Launch Site One, en las montañas de Guadalupe, cerca de Van Horn, Texas
Preparación antes del despegue
Los pasajeros llegan tres días antes del lanzamiento y se alojan en la Villa de Astronautas. Allí reciben instrucciones prácticas: cómo soltarse y abrocharse los cinturones, cómo colocarse durante el vuelo y cómo actuar ante un eventual incendio
Según Gutiérrez, no se trata principalmente de una preparación física, sino de un entrenamiento para familiarizarse con la gravedad cero y con los procedimientos de seguridad
Un ascenso de 107 kilómetros
La New Shepard realiza un vuelo suborbital: llega al espacio, pero no entra en órbita. La cápsula asciende a más de tres veces la velocidad del sonido y cruza la línea de Kármán, ubicada a 100 kilómetros de altitud
El recorrido completo dura 10 minutos y 17 segundos. Gutiérrez describió el viaje como una experiencia extrema y veloz, marcada por una aceleración intensa
Tres minutos para observar la Tierra
Durante el tramo de ingravidez, los tripulantes disponen de aproximadamente tres minutos para soltarse de sus asientos, flotar y moverse dentro de la cápsula
Gutiérrez contó que su principal interés no era hacer volteretas, sino contemplar el planeta. Desde unos 40 kilómetros de altura distinguió el espacio negro, la atmósfera azul y una Tierra más grisácea. Entre los 40 y los 107 kilómetros, también pudo observar la curvatura terrestre
El empresario fue el único pasajero hispano de esa misión y, después del vuelo, se convirtió en el cuarto español en cruzar la línea de Kármán. Aseguró que volvería al espacio al día siguiente si tuviera la posibilidad