Científicos detectaron señales en una escala 100 mil millones de veces menor que un átomo, un territorio que algunos físicos denominan zeptoverso

El resultado surgió de un experimento realizado en el Gran Colisionador de Hadrones, una instalación del CERN ubicada cerca de Ginebra, en la frontera entre Suiza y Francia. Allí, los investigadores hacen colisionar partículas a alta energía para estudiar sus fragmentos

Una desintegración observada durante décadas

El análisis se concentró en una partícula subatómica conocida como quark fondo, quark inferior o quark belleza. Es inestable y permanece apenas una billonésima y media de segundo antes de desintegrarse en otras partículas

A pesar de su brevísima existencia, los investigadores lograron estudiar su interacción con otras partículas a una escala de una billonésima de metro. La búsqueda de este tipo poco frecuente de desintegración comenzó en 1984

Algunas teorías sostienen que, en esas dimensiones, las partículas podrían ser más sensibles a la materia oscura. Esa interacción modificaría la forma en que los quarks se comportan y se desintegran

La materia oscura no ha sido observada directamente, pero su gravedad afecta a la materia ordinaria. Por eso, detectar desviaciones en estas desintegraciones podría ofrecer nuevas pistas sobre su naturaleza

Un detector que necesita más capacidad

Los resultados fueron presentados en el CERN y todavía no fueron sometidos a revisión por pares. Los investigadores consideran que hacen falta más datos para determinar si las señales observadas apuntan a nuevas partículas

Los 28 países que participan del proyecto acordaron aportar US$200 millones para modernizar el detector LHCb. La actualización permitiría multiplicar por diez la frecuencia con que se observan estas desintegraciones

También se prevén mejoras en el equipamiento del colisionador para la década de 2030. Sin embargo, el Reino Unido retiró su parte de la financiación prevista, lo que puso en duda su participación plena en futuras etapas de la investigación