En un café de la calle Quintana, en Recoleta, una mujer escribe una carta mientras otros clientes leen, toman té o participan de un taller literario. El lugar también funciona como oficina postal: tiene casilleros, papeles, sobres, sellos, lacres, postales y un buzón del siglo XIX en la vereda

Posdata Café Postal, presentado como el primero de su tipo en la Argentina, busca recuperar el acto de escribir y enviar correspondencia. A casi un año de su inauguración, despachó más de 5000 cartas y abrió otra unidad en Chacras de Coria, Mendoza

La propuesta forma parte de una recuperación internacional de las prácticas epistolares. En París, Café Pli permite enviar cartas de inmediato o programarlas para dentro de hasta 20 años. En Singapur, Postboy Coffee propone escribir postales destinadas al “yo futuro”. También existe una red internacional de más de 100 cafés, librerías y papelerías vinculadas con la correspondencia

Una suscripción que llega al buzón

En marzo de este año, Aniko Villalba lanzó Umi Mail Club desde Ámsterdam. Desde entonces envió casi 2500 cartas a más de 350 direcciones de 45 países

El formato funciona mediante una suscripción mensual. Cada destinatario recibe un sobre físico con una carta escrita originalmente a mano, papel ilustrado, una historia, una consigna, una actividad para realizar sin conexión y algún objeto coleccionable, como stickers o postales

Un relevamiento de este año identificó más de 1000 clubes postales activos en más de 20 países. Nueve de cada diez envían correspondencia todos los meses y el precio medio ronda los diez dólares. En el último año, las búsquedas sobre este formato aumentaron un 700%

Familias, infancia y memoria en papel

Otro Aire nació en Buenos Aires en junio de este año. Roberto Medina escribe las cartas y Andrea Servín diseña las piezas que las acompañan. El proyecto funciona como un diario familiar abierto sobre su vida junto a su bebé Dante y su perrita Zama

Cada envío se divide en cuatro escenas unidas por un tema, como la crianza, la memoria, la nostalgia o los encuentros. Las tiradas son numeradas y no se reimprimen. También incluyen una playlist identificada mediante un código QR

Cartalia, creado por Inés del Mazo y Gabriela Zanone, está dirigido a chicos de 5 a 10 años. Su personaje, Nuri, es una niña exploradora que envía cartas desde “el otro lado del mundo”. Cada entrega suma un minilibro, actividades, una postal, estampillas para dibujar, stickers y un elemento temático

Escribir para hacer una pausa

La periodista Paz Berri dicta Querido Diario, un taller virtual de cuatro encuentros sobre escritura cotidiana y creativa. La propuesta busca convertir el diario íntimo en un espacio propio, sin obligación de compartir o publicar los textos

El método se apoya en tres principios: escribir con regularidad, reservar un momento del día y suspender el juicio sobre lo escrito. La psicóloga Nath Pompeo señala que la escritura manual involucra procesos visomotores, cognitivos, emocionales y simbólicos, aunque advierte que poner una experiencia en palabras no equivale necesariamente a elaborarla emocionalmente

En algunas personas, puede incluso favorecer la rumiación

Un taller que viaja por correo

Pablo Ianni comenzó en septiembre de 2025 un taller de escritura completamente postal. Cada mes, sus alumnos reciben una carta manuscrita con una consigna, una lectura, un objeto pequeño y la devolución del trabajo anterior. La escritura a mano es obligatoria para docentes y participantes

Desde el inicio envió más de 100 cartas y recibió otras tantas de alumnos de distintos lugares. El objetivo es explorar la escritura desde el cuerpo, la caligrafía y el espacio físico de la hoja

La tendencia también incluye cartas manuscritas para desconocidos, servicios de cartas por encargo y talleres presenciales sobre recuerdos e historias familiares. En todos los casos, el papel introduce una dimensión que la comunicación instantánea no puede reproducir: tiene peso, volumen, ocupa un lugar y exige esperar