El Gobierno solicitó retirar de la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Competitividad Financiera apenas tres días después de haberlo enviado al Congreso. La iniciativa, impulsada por Federico Sturzenegger, había generado una controversia por incluir un impuesto del 15% sobre las ganancias obtenidas mediante la venta de cedears
Los cedears son certificados que permiten invertir desde la Argentina en acciones de empresas extranjeras. El proyecto establecía que el nuevo tratamiento impositivo alcanzaría únicamente a los certificados adquiridos desde el 31 de octubre de 2026, sin afectar las tenencias anteriores
Una presentación acelerada y una retirada inmediata
Javier Milei avaló digitalmente el proyecto el sábado 31 de octubre a la 1.42. La iniciativa no requería un tratamiento de urgencia y, sin embargo, fijaba como fecha de inicio del gravamen ese mismo día
Ese sábado, Ignacio Devitt firmó la remisión a Diputados. El expediente ingresó a la Cámara baja durante la noche, aunque su recepción formal quedó registrada el lunes 2 de noviembre. El texto se conoció públicamente el martes 3 y, antes de que terminara esa jornada, el Poder Ejecutivo pidió retirar la iniciativa completa. El trámite quedó formalizado a las 22.50
El proyecto llevaba las firmas de Milei y de los ministros Federico Sturzenegger, Luis Caputo, Alejandra Monteoliva y Diego Santilli. Devitt ya estaba viajando hacia Estados Unidos, invitado por la Cámara de Comercio de ese país en la Argentina para presenciar las elecciones norteamericanas
El impuesto que provocó el retroceso
La disposición cuestionada buscaba que las ganancias derivadas de la venta de cedears tributaran del mismo modo que las operaciones con acciones compradas directamente en el exterior. La propuesta recibió un rechazo inmediato en el ámbito financiero y generó críticas en redes sociales
El gravamen también resultó incómodo para un Gobierno cuyo presidente había prometido reiteradamente que prefería cortarse un brazo antes que aumentar o crear impuestos
Durante la tarde del martes, Santiago Caputo respondió a un usuario que cuestionaba la medida y le reclamaba una solución: “Dame un toque”. Seis minutos después, Felipe Núñez, asesor del ministro de Economía, afirmó que el impuesto provenía de un “borrador viejo” y que el proyecto sería retirado
Desde el área conducida por Sturzenegger también buscaron marcar distancia. Allí sostuvieron que los asuntos regulatorios correspondían a ese ministerio, mientras que los temas tributarios e impositivos dependían de Economía
Versiones enfrentadas sobre el trámite
Existen versiones contrapuestas sobre lo ocurrido después del ingreso del expediente. Una indica que el Poder Ejecutivo pidió mantenerlo bajo reserva en la Secretaría Parlamentaria. La otra sostiene que siguió el circuito administrativo habitual y fue publicado el martes en el trámite parlamentario correspondiente
Más allá de esa diferencia, el resultado político fue el mismo: el Gobierno envió al Congreso un proyecto cuyos propios funcionarios cuestionaron apenas se hizo público
El temor a una ofensiva opositora
El apuro por retirar el expediente también respondió a una preocupación política. El oficialismo temía que la oposición aprovechara la permanencia del proyecto para impulsar un impuesto que el propio Gobierno ya había decidido descartar. Por ese motivo, optó por retirar todo el texto en lugar de eliminar solamente el artículo referido a los cedears
El peronismo no descarta gravar determinadas operaciones financieras. En septiembre, Máximo Kirchner había presentado un proyecto para crear el Impuesto a las Transferencias Internacionales de Capital, destinado a gravar la salida al exterior de divisas, valores negociables y activos virtuales
Aunque se trata de una iniciativa diferente, el antecedente aumentó la preocupación oficialista sobre las consecuencias de mantener abierto el expediente
Una nueva tensión dentro del oficialismo
La secuencia expuso otra descoordinación dentro de la administración libertaria. A comienzos de octubre, Sturzenegger había presentado la iniciativa como el “broche de oro” de la transformación del mercado de capitales durante la inauguración de la Semana Mundial del Inversor, organizada por la Comisión Nacional de Valores. En esa oportunidad no había anticipado la incorporación del nuevo impuesto
El episodio tiene un antecedente reciente. Mientras los diputados libertarios negociaban con sus aliados una nueva legislación sobre discapacidad, el Gobierno envió un proyecto de presupuesto que derogaba aspectos centrales de la normativa vigente
La contradicción provocó una crisis interna, endureció las negociaciones y llevó al oficialismo a aceptar buena parte de las demandas de sus aliados. La ley resultante recuperó numerosos puntos de la emergencia en discapacidad, aunque sin conservar esa denominación, recibió respaldo del peronismo y fue girada al Senado
En esta ocasión, el Gobierno decidió retroceder antes de que comenzara el debate parlamentario