El 30 de septiembre de 2024, Damasia comenzó el día como cualquier otro. Tenía 30 años y vivía con su novio en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, al sentarse en el baño perdió el control del cuerpo y cayó hacia un costado. El lado izquierdo había dejado de responderle
Al principio creyó que se trataba de un desmayo. Su novio, Juanchi, la ayudó a recostarse y llamó a una ambulancia cuando notó que perdía el conocimiento por momentos. La primera evaluación incluyó controles de presión arterial y glucemia, que dieron resultados normales
La situación cambió cuando Damasia sonrió. Su novio advirtió que la sonrisa estaba desviada y señaló que ese no era el aspecto habitual de su cara. El equipo médico volvió a examinarla y decidió trasladarla al Sanatorio Anchorena, ubicado a pocas cuadras de su casa
Dos episodios y una intervención de urgencia
Una tomografía confirmó que estaba atravesando un accidente cerebrovascular (ACV). Para entonces tenía dificultades para mover el brazo izquierdo y había perdido sensibilidad. Mientras permanecía en la guardia sufrió un segundo episodio, perdió el conocimiento y debió ser intervenida para extraer los coágulos que habían llegado al cerebro
Luego pasó por terapia intensiva. Al despertar tenía paralizado el lado izquierdo del cuerpo. En los días siguientes, los médicos buscaron el origen del ACV y detectaron una malformación congénita en la carótida derecha. Más tarde fue trasladada a FLENI, donde le colocaron un stent para tratar esa alteración
Una recuperación que continúa
El 15 de octubre, apenas dos semanas después del ACV, Damasia ingresó al centro de rehabilitación de FLENI en Escobar. Permaneció allí cerca de tres meses y trabajó para recuperar movimientos y habilidades que antes realizaba de manera automática
Después de Navidad regresó a su casa y comenzó 2025 junto a su entorno cercano. La vuelta significó un avance importante, aunque recuperar la autonomía demandó mucho más tiempo. Según relata, hoy, dos años después, continúa con la rehabilitación, mantiene algunas limitaciones, trabaja y lleva una vida independiente
Su recuperación estuvo acompañada por una respuesta rápida, atención en instituciones preparadas, rehabilitación intensiva y una red afectiva que la sostuvo. Damasia reconoce que esas condiciones no están disponibles para todas las personas
La experiencia también la acercó a actividades de concientización sobre el ACV. A través de una terapeuta conoció a Juan, presidente de la asociación Por una vida libre de ACV, y comenzó a participar de sus propuestas
El valor de reconocer las señales
La historia de Damasia muestra cómo una señal visible, una reacción rápida y el acceso a una atención especializada pueden modificar el curso de una emergencia. En su caso, una caída y una sonrisa diferente activaron una cadena de evaluaciones y tratamientos
Aunque todavía enfrenta dificultades, continúa trabajando, compartiendo tiempo con sus seres queridos y construyendo una nueva etapa. Para ella, recuperarse no significó volver exactamente al punto de partida, sino aprender a avanzar con nuevas capacidades y límites