Reconocer a una persona conocida suele parecer automático. Sin embargo, para quienes tienen prosopagnosia, identificar un rostro puede ser difícil incluso cuando existe un vínculo cercano
Una persona con esta afección puede no reconocer a su pareja, a un amigo o a alguien visto muchas veces. En algunos casos, logra identificarlo por la voz, la forma de caminar, el cabello, la ropa u otros detalles
Una dificultad que puede comenzar temprano
La prosopagnosia afecta aproximadamente a una de cada 50 personas. Puede desarrollarse después de un daño cerebral, como un derrame, aunque esa causa es menos frecuente
Es más común que las dificultades estén presentes desde una edad temprana. Esta forma se conoce como prosopagnosia del desarrollo o congénita. Se cree que puede existir una influencia hereditaria, pero todavía no se conocen con precisión los genes involucrados
Los factores genéticos y ambientales podrían interactuar. También se investiga si algunas experiencias visuales durante etapas críticas de la infancia influyen en el aprendizaje necesario para reconocer rostros
Entre los posibles factores asociados se mencionan las dificultades visuales tempranas, ciertas características de los trastornos del espectro autista y un contacto social limitado durante la infancia. Estos vínculos no explican por sí solos todos los casos
El circuito cerebral que permite reconocer una cara
El reconocimiento facial depende de una secuencia coordinada de procesos cerebrales. La información visual llega primero a regiones sensoriales ubicadas en la parte posterior del cerebro, incluido el lóbulo occipital y la corteza visual primaria
Luego, la información pasa a la corteza temporal. Allí se profundiza el reconocimiento: la persona puede identificar si el rostro es familiar y asociarlo con un nombre y con datos biográficos
La corteza prefrontal interviene en la representación consciente del rostro y en procesos vinculados con el pensamiento y la toma de decisiones
La dificultad podría no estar únicamente en una región específica, sino en la conectividad entre las distintas partes de este circuito. Cuando esa comunicación es menor, el reconocimiento puede volverse más lento o impreciso
Cómo se evalúa
La evaluación puede comenzar con un cuestionario sobre situaciones cotidianas, como no reconocer a una persona o confundir a individuos que llevan ropa similar
También pueden analizarse la frecuencia de los síntomas y el desempeño en una prueba de rostros famosos. En ese ejercicio, la persona debe determinar si reconoce a distintas figuras conocidas
Las dificultades pueden mantenerse durante toda la vida. Además, con el envejecimiento, las regiones cerebrales implicadas podrían volverse menos selectivas para los rostros familiares, aunque esto no significa que todos los casos se deban a la edad
Tratamientos en investigación y estrategias cotidianas
Los científicos estudian si la red de reconocimiento facial puede mejorar mediante la sincronización de la actividad neuronal. Una de las líneas de investigación utiliza una corriente eléctrica débil y no invasiva aplicada sobre el cuero cabelludo
Los primeros resultados indican mejoras pequeñas y específicas: de dos o tres puntos porcentuales en una tarea determinada o de unos pocos milisegundos. Estos hallazgos todavía no permiten hablar de un tratamiento milagroso
Los ejercicios repetitivos de entrenamiento facial han mostrado resultados limitados tanto en adultos como en niños. Por eso, también se recomiendan estrategias prácticas, como acordar puntos de encuentro claros y llegar con anticipación
Identificar a las personas por la voz, la manera de caminar o algún detalle característico puede ser útil, aunque estos recursos dejan de funcionar si la apariencia cambia