El infarto agudo de miocardio ya no se considera un problema exclusivo de la vejez. Según el cardiólogo Jorge Tartaglione, los cambios en el estilo de vida y la llamada occidentalización contribuyen a que el riesgo cardiovascular aparezca cada vez más temprano
El especialista señaló que el infarto resulta de la acumulación de distintos factores de riesgo. Entre ellos mencionó la mala alimentación, el tabaquismo, el consumo de drogas, el sedentarismo y los antecedentes familiares
Los síntomas no siempre aparecen como un dolor intenso
Una de las principales dificultades es que muchas personas subestiman las señales. La obstrucción coronaria no siempre provoca el dolor fuerte y evidente en el pecho que suele asociarse con un infarto
También puede manifestarse con molestias en la mandíbula o la espalda, síntomas atípicos o falta de aire ante pequeños esfuerzos. La presentación clínica, además, puede diferir entre hombres y mujeres, y en ellas los síntomas pueden quedar enmascarados
Ante una señal inusual, el cardiólogo recomendó no automedicarse, buscar atención médica de inmediato o llamar al 107. Una consulta adicional, sostuvo, es preferible a ignorar un síntoma
La obstrucción de una arteria exige actuar rápido
Cuando una arteria coronaria se tapa, la sangre deja de llegar al corazón y el daño puede volverse irreversible. El especialista indicó que entre las dos y las seis horas pueden producirse consecuencias importantes y que, después de ese período, la recuperación resulta más difícil
En esos casos puede utilizarse un stent. El dispositivo se coloca mediante un procedimiento que permite ingresar por la muñeca o la ingle, recorrer las arterias del corazón y abrir la zona obstruida. Tartaglione comparó el proceso con destapar una manguera
El stent fue desarrollado por el argentino Julio Palmaz y actualmente miles de personas viven con este dispositivo
Prevención y cuidado de la salud emocional
En la Argentina se producen alrededor de 100 infartos por día y, según el especialista, la mitad de las personas afectadas no llega al hospital. A los 35 años, un infarto no es habitual salvo que existan causas genéticas, aunque el riesgo depende de la combinación de distintos factores
La actividad física y una buena alimentación son herramientas centrales de prevención. Tartaglione también destacó la importancia de atender la salud mental: la angustia y la depresión pueden influir en el riesgo cardiovascular
Si aparece una presión o molestia en la boca del estómago que no se puede explicar, recomendó hablar con un terapeuta, un médico o una persona de confianza y no dejar el síntoma de lado