Benjamin Netanyahu mantiene la ventaja en las elecciones legislativas de Israel, pero el resultado todavía no garantiza su continuidad como primer ministro. Con el 84% del escrutinio completado, el Likud es la fuerza más votada y supera a Yashar, el partido centrista de Gadi Eisenkot

Ninguno de los bloques cuenta por ahora con una mayoría suficiente en la Knesset, el Parlamento israelí. Para formar gobierno se necesitan 61 de los 120 escaños, por lo que el desenlace dependerá de las alianzas que puedan concretarse durante las próximas negociaciones

El recuento aún puede modificar el escenario

La participación alcanzó casi el 78% de los ciudadanos habilitados, el nivel más alto desde 1999. Los resultados definitivos se conocerán en los próximos días, cuando termine el conteo de cientos de miles de votos emitidos por militares y diplomáticos ausentes

El primer puesto del Likud tampoco obliga al presidente Isaac Herzog a encomendarle a Netanyahu la formación del Ejecutivo. La decisión estará vinculada con la capacidad de cada candidato para reunir los apoyos necesarios en el Parlamento

Los partidos árabes pueden definir la mayoría

Las proyecciones iniciales señalan que las dos principales listas árabes podrían obtener una cantidad récord de escaños. Entre ellas se encuentran la Lista Unificada, integrada por tres partidos de mayoría árabe, y la Lista Árabe Unida, liderada por Mansour Abbas

Eisenkot dejó abierta la posibilidad de cooperar con esas fuerzas bajo ciertas condiciones, como el reconocimiento de Israel como Estado judío y el rechazo a Hamas como organización extremista. Algunos posibles aliados, sin embargo, ya descartaron esa opción

La participación de los partidos árabes podría resultar decisiva para construir una alternativa opositora. Abbas sostuvo que su espacio no está al margen de la disputa, mientras que Yair Golan, dirigente de Demócratas, respaldó la posibilidad de incorporarlo a un eventual gobierno

Las diferencias que dificultan un acuerdo

Netanyahu rechazó encabezar un Ejecutivo que dependiera de formaciones árabes y defendió la creación de un gobierno fuerte, de derecha y nacionalista. Los votantes árabes representan alrededor del 20% de la población israelí

La discusión refleja las divisiones sobre la identidad del país y el lugar de su minoría árabe, cuyos integrantes tienen ciudadanía israelí y descienden de los palestinos que permanecieron en el territorio después de la creación del Estado en 1948

El resultado también expone el desgaste del oficialismo frente a las guerras, la crisis de los rehenes y el debate por las exenciones del servicio militar concedidas a sectores ultraortodoxos. Los opositores de Netanyahu lo acusan de prolongar el conflicto, debilitar la independencia judicial y permitir que esos sectores eviten el reclutamiento

Sus partidarios lo consideran capaz de defender la seguridad y la identidad judía de Israel

Dos caminos para formar gobierno

Eisenkot basó su campaña en su experiencia militar y en la promesa de recuperar la confianza social y mejorar la posición internacional del país. Entre las prioridades de las fuerzas que podrían apoyarlo figuran el reclutamiento de los ultraortodoxos y el fortalecimiento de la independencia judicial

El principal obstáculo será reunir a sectores con posiciones diferentes sobre la composición de una coalición. Además de un gobierno con mayoría parlamentaria, existe la posibilidad de un Ejecutivo minoritario que necesite acuerdos externos para aprobar leyes

Si las conversaciones fracasan, Israel podría celebrar nuevas elecciones a comienzos del próximo año. El escenario recordaría el bloqueo político que llevó al país a votar cinco veces entre abril de 2019 y noviembre de 2022