La condena de Russell Brand por un cargo de violación y tres de agresión sexual volvió a poner el foco sobre la BBC y otros empleadores que trabajaron con el comediante británico

Brand, de 51 años, fue absuelto de otros dos cargos de violación y de uno por intento de agresión indecente. La sentencia está prevista para el lunes

Una cultura que desalentaba las denuncias

La BBC se disculpó por una cultura de silencio que, según una revisión interna, hizo que empleados se sintieran incapaces de denunciar la conducta de Brand durante su trabajo en sus emisoras de radio entre 2006 y 2008

De ocho quejas examinadas por la corporación, solo una había sido presentada formalmente durante ese período. Se refería a que Brand había orinado en un vaso frente a empleados. La revisión concluyó que el caso no fue gestionado de manera eficaz

La corporación reiteró sus disculpas después de la condena y reconoció fallas tanto en la cultura laboral como en la respuesta institucional

Advertencias que quedaron integradas al personaje

Brand había construido una imagen pública basada en la provocación, la sexualidad explícita y el comportamiento transgresor. Algunos analistas sostienen que esa identidad pudo funcionar como una defensa anticipada: conductas que debían despertar alarma eran interpretadas como parte de su personaje cómico

En sus memorias, Brand describió episodios ocurridos durante su trabajo en la radio y habló de la tolerancia de una antigua responsable de la BBC. También reconoció haber ido demasiado lejos en una intervención al aire sobre una periodista

Una presentadora de radio afirmó que había advertido a la dirección desde 2006 sobre la tolerancia hacia su comportamiento

El episodio que provocó su renuncia

En 2008, Brand renunció a Radio 2 después de una broma telefónica dirigida al actor Andrew Sachs. El regulador británico de radiodifusión impuso a la BBC una multa récord de 150.000 libras, equivalente entonces a 219.000 dólares

Años después, una revisión interna de Channel 4 concluyó que no se había investigado adecuadamente una denuncia grave presentada por una empleada en 2009. Brand fue condenado por agredir sexualmente a esa ex empleada mientras trabajaba en un proyecto del canal

Investigaciones que llevaron el caso a los tribunales

Las acusaciones se hicieron públicas en 2023 a partir de una investigación conjunta de dos medios británicos. La cobertura y un documental alentaron a otras mujeres a presentarse y aportar pruebas que contribuyeron al proceso penal

La policía metropolitana de Londres describió la condena como un reconocimiento al coraje y la perseverancia de las mujeres que denunciaron. También sostuvo que Brand utilizó su influencia, su estatus y su fama para explotar y agredir sexualmente a mujeres

El caso reavivó una pregunta más amplia: hasta qué punto los empleadores y el público aceptaron conductas dañinas porque encajaban con una imagen comercialmente exitosa