La influencia española en el fútbol mundial atraviesa uno de sus mejores momentos. Cuatro de los cinco candidatos al Trofeo Johan Cruyff al mejor entrenador masculino son españoles, al igual que dos de las nominadas en la categoría femenina

El reconocimiento refleja una transformación iniciada después de años de éxitos de las selecciones españolas. Los clubes y equipos nacionales buscan entrenadores capaces de aplicar una filosofía de juego basada en la posesión, pero también de adaptarla a distintos contextos

De Benítez a una nueva generación internacional

Durante décadas, los técnicos españoles tuvieron menos presencia en el extranjero que sus pares italianos, ingleses o alemanes. Rafael Benítez abrió una nueva etapa en 2004, cuando pasó del Valencia al Liverpool

La expansión se aceleró desde entonces. La temporada pasada, 107 entrenadores españoles trabajaban en clubes extranjeros de primera o segunda división, frente a los 99 de la campaña anterior. Portugal ocupaba el segundo lugar, con 88

En la Premier League, los españoles forman actualmente el grupo nacional más numeroso entre los entrenadores: dirigen a cinco equipos. Mikel Arteta, del Arsenal, y Unai Emery, del Aston Villa, están además entre los candidatos al premio masculino

La presencia española también creció en las selecciones nacionales. Más de una docena cuentan con técnicos españoles, entre ellas Qatar, República Checa, Corea del Sur y Países Bajos, que contrató a Xavi Hernández

Una filosofía que aprendió a transformarse

La influencia de Johan Cruyff fue decisiva en la evolución del fútbol español. Su propuesta, desarrollada en Barcelona, priorizó la conservación de la pelota, los pases cortos y el movimiento constante de los jugadores

Luis Aragonés convirtió esa idea en una seña de identidad de la selección entre 2004 y 2008. Con Xavi e Iniesta como referentes del mediocampo, el llamado tiki-taka acompañó los títulos europeos de 2008 y 2012 y el primer Mundial ganado por España, en 2010

El modelo perdió eficacia cuando sus principales intérpretes se retiraron y la posesión dejó de traducirse en goles. Luis de la Fuente incorporó entonces transiciones ofensivas más rápidas y el juego individual por las bandas de futbolistas como Lamine Yamal y Nico Williams

España volvió a ganar la Eurocopa en 2024 y conquistó el Mundial este año. En el fútbol femenino, también alcanzó el primer puesto mundial con una base vinculada al Barcelona, integrada, entre otras, por Aitana Bonmatí y Alexia Putellas

El entrenamiento como laboratorio de juego

La formación de entrenadores es uno de los pilares de esta expansión. Pep Guardiola y Luis Enrique pasaron por la academia de la federación española, que también formó a otros técnicos destacados

La metodología pone el balón en el centro de los ejercicios. En lugar de separar el entrenamiento físico de las situaciones de partido, los técnicos reproducen acciones que los jugadores deberán resolver bajo presión

El rondo resume esa lógica. En un espacio reducido, varios futbolistas se pasan la pelota mientras uno o dos intentan recuperarla. La dinámica entrena el control de un toque, la búsqueda de ángulos y la precisión en pases cortos

Con la repetición, el ejercicio busca que la circulación del balón se vuelva rápida y coordinada. Esa eficacia ha acompañado los triunfos mundialistas de las selecciones españolas masculina y femenina

El peso del País Vasco

Una particularidad de esta generación es la cantidad de entrenadores vinculados con el País Vasco. Emery, Julen Lopetegui y José Mendilibar tienen raíces en esa región, mientras que Arteta, Xabi Alonso y Andoni Iraola coincidieron como jóvenes en el club amateur Antiguoko, de San Sebastián

La combinación de formación, competitividad y adaptación aparece así como el rasgo común de una escuela que dejó de limitarse al fútbol español y pasó a exportar entrenadores a los principales escenarios internacionales