KIRYAT SHMONA, Israel. Durante años, Kiryat Shmona fue uno de los principales bastiones del Likud y de Benjamin Netanyahu. Pero la guerra, la evacuación prolongada y el regreso de los ataques desde el Líbano han debilitado esa lealtad

La ciudad, situada en el extremo norte de Israel, fue evacuada durante más de un año después de que Hezbollah comenzara a lanzar cohetes tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Aunque los enfrentamientos disminuyeron después del alto el fuego alcanzado a fines de 2024, la localidad todavía parece medio vacía

El gobierno afirma que casi el 80% de sus 22.000 habitantes regresó. Vecinos y comerciantes calculan que la proporción real ronda el 50%. En las principales calles comerciales todavía hay negocios cerrados y locales abiertos sin clientes

Una base conservadora bajo presión

Kiryat Shmona continúa siendo una ciudad conservadora y mayoritariamente vinculada a la derecha. En las elecciones de 2021 y 2022, cerca del 50% de sus votantes eligió al Likud, frente a aproximadamente una cuarta parte del electorado nacional

Sin embargo, algunos residentes consideran que Netanyahu no cumplió sus promesas de garantizar la seguridad del norte ni de desmantelar a Hezbollah. Otros creen que el gobierno actuó correctamente al priorizar la protección de la población y sostienen que el primer ministro no es responsable de una amenaza que la ciudad enfrenta desde su fundación

“La seguridad es lo más importante”, afirma Maimon Amsalem, quien dice seguir apoyando a Netanyahu aunque espera que el gobierno atienda mejor las necesidades de los habitantes

El costo político de una guerra prolongada

La confianza en Netanyahu se quebró para algunos vecinos cuando los misiles volvieron a impactar en marzo, después de que Israel y Estados Unidos iniciaran su guerra contra Irán. La ocupación israelí del sur del Líbano redujo los ataques, pero no los detuvo. Los esfuerzos del ejército libanés para expulsar a Hezbollah de la zona avanzaron poco

Nissan Zeevi, residente de una localidad cercana y votante histórico del Likud, ahora compite por un escaño parlamentario con el partido opositor Beyachad. También fundó Lobby 1701, un grupo que reclama mayor seguridad para el norte

Zeevi quiere que el ejército israelí intensifique sus ataques contra Hezbollah y mantenga una zona de seguridad en el sur del Líbano hasta que el gobierno libanés identifique a la organización como terrorista. A su juicio, tres años de guerra generaron una frustración que ya no puede ignorarse

En el norte de Israel, el respaldo a Netanyahu habría caído de alrededor del 29% antes de las elecciones de 2022 a cerca del 17% en una encuesta realizada este mes. Parte de los antiguos votantes del Likud podría trasladar su apoyo a partidos de extrema derecha partidarios de una respuesta militar más contundente

Votar contra la tradición familiar

Eti Ben Shabat, de 64 años, votó al Likud durante años siguiendo la tradición de su familia. Esta vez planea apoyar a Gadi Eisenkot, exjefe militar y principal rival de Netanyahu

Su decisión no fue sencilla en una ciudad donde el Likud representa tanto una identidad comunitaria como una posición ideológica. Kiryat Shmona está formada en gran medida por judíos mizrajíes, descendientes de comunidades que llegaron desde países árabes de Medio Oriente y el norte de África durante la década de 1950

La presión social también pesa. En una reunión de simpatizantes de Eisenkot, muchos asistentes evitaron ser fotografiados por temor a la reacción de familiares y vecinos

En las calles hay pocos carteles electorales y casi ningún entusiasmo visible. Netanyahu visitó una escuela secundaria y una universidad, pero no recorrió el centro comercial. Para algunos residentes, ese gesto confirmó la distancia entre el primer ministro y una ciudad que durante mucho tiempo fue parte segura de su base política