Durante años se consideró que tomar una bebida alcohólica por día podía ser compatible con una vida saludable. Sin embargo, nuevas evidencias vinculan incluso ese nivel de consumo habitual con un mayor riesgo de muerte por algunos tipos de cáncer

El análisis observó que la proporción de muertes por cáncer atribuibles al alcohol se duplicó entre las personas de 20 años o más durante los últimos 33 años, aunque la mortalidad general por cáncer haya disminuido

Los tumores más asociados al consumo

El mayor riesgo se identificó en los cánceres de mama, próstata, recto, estómago, páncreas e hígado, además de los tumores de cabeza y cuello

Entre los adultos de 20 a 54 años, el cáncer colorrectal fue la principal causa de muerte por cáncer atribuible al alcohol en los hombres y la segunda en las mujeres. En este grupo, superó al cáncer de hígado en ambos sexos. En las mujeres, el cáncer de mama fue la principal causa asociada

Los resultados también indican que no sería necesario consumir grandes cantidades para que aumente el riesgo: una bebida estándar diaria podría tener efectos relevantes, especialmente entre las personas jóvenes

Cómo puede afectar el organismo

El alcohol puede modificar los niveles hormonales, incluido el estrógeno. Además, el hígado lo transforma en acetaldehído, una sustancia considerada probablemente cancerígena para los seres humanos

Su consumo también puede favorecer el estrés oxidativo, dañar el ADN y las proteínas, alterar la función celular y generar inflamación. En la boca y la garganta, puede debilitar las células y hacerlas más vulnerables a otros agentes cancerígenos

El impacto no es igual para todas las personas: la edad y el sexo influyen en el riesgo potencial asociado con una misma cantidad de alcohol