Israel celebra este martes unas elecciones que podrían poner fin a la era política de Benjamin Netanyahu y modificar el rumbo del país

Aunque los sondeos anticipan una caída del Likud, la oposición encabezada por Gadi Eisenkot tampoco tiene garantizada una mayoría parlamentaria que le permita desplazar al primer ministro

Netanyahu, de 77 años, aspira a conseguir un séptimo mandato. Sin embargo, llega a la votación debilitado por las consecuencias del ataque de Hamas, las divisiones internas y las acusaciones de corrupción que enfrenta ante la Justicia

Los comicios serán también la primera ocasión para que los israelíes expresen en las urnas su posición sobre el ataque del 7 de octubre de 2023, que dejó unos 1200 muertos y 251 secuestrados

El resultado podría definir quién gobernará y qué modelo de país prevalecerá en una sociedad profundamente dividida. También pondrá a prueba la capacidad de Netanyahu para conservar el poder y la posibilidad de que sus adversarios le exijan responsabilidades por el peor fracaso de seguridad en generaciones

Las guerras posteriores en Gaza, el Líbano e Irán forman parte del contexto de una elección considerada decisiva para un país marcado por tres años de conflicto