Durante los traslados a sus tratamientos médicos, Sol Díaz Pugh se detenía en el puente peatonal que cruza las vías del ferrocarril Mitre, en Colegiales. Esperaba el paso del tren, saludaba al maquinista y pedía un deseo
Lo que comenzó como una costumbre íntima, compartida con sus hijas, se transformó con el tiempo en un símbolo para pacientes, familiares y vecinos. Ahora, ese puente podría llamarse oficialmente Puente de la Esperanza
Un tratamiento que cambió su rutina
Sol, oriunda de Gaiman, Chubut, llegó a Buenos Aires en septiembre de 2024, luego de que una tomografía detectara una masa en el mediastino. La biopsia confirmó un linfoma de Hodgkin. El tumor medía cerca de diez centímetros y comprimía distintos órganos
Comenzó un esquema intensivo de quimioterapia que exigía cinco días de internación cada 21 días. Completó seis ciclos y los estudios indicaron que el linfoma había desaparecido. Sin embargo, los controles detectaron dos nódulos en uno de sus pulmones
Los análisis posteriores identificaron un mesotelioma pleural maligno. Para tratarlo, los médicos extirparon un lóbulo pulmonar completo. Después de la operación, realizó otros seis ciclos de quimioterapia, esta vez de manera ambulatoria
Su permanencia en Buenos Aires se extendió durante un año. Recién a fines de septiembre de 2025 pudo regresar a su casa en la Patagonia
El ritual frente a las vías
Durante esos meses, el puente situado entre las calles Moldes y Crámer formó parte de sus recorridos cotidianos hacia el Instituto Alexander Fleming. Allí recordó una canción de su adolescencia relacionada con pedir un deseo cuando pasa un tren
Desde entonces, comenzó a esperar las formaciones y a saludar a los maquinistas. En algunas ocasiones recibió una respuesta. Para ella, ese intercambio significaba que alguien estaba recibiendo su deseo
Sus hijas también participaron de la costumbre. Durante las internaciones, la acompañaban con pequeños gestos, como llevarle globos de colores o hacer burbujas en la habitación
De una historia personal a una expresión colectiva
Después de terminar las quimioterapias, Sol le contó la historia del puente a una persona que acompañaba a su madre durante un tratamiento contra el cáncer. El relato inspiró la creación de una placa, colocada en el puente tras un control médico con resultados alentadores
La placa invita a quienes pasan por allí a pedir un deseo cuando cruza el tren. También afirma que, durante su año de tratamiento, Sol celebró en ese lugar la esperanza y luego la vida
Una fotografía difundida en redes sociales en enero de 2026 amplió el alcance del mensaje. Después comenzaron a aparecer candados, cintas de colores, pulseras y otros objetos con nombres o palabras vinculados, en muchos casos, con deseos de recuperación, buenos resultados médicos o el final de un tratamiento
El proyecto de cambio de nombre
La Legislatura de la Ciudad aprobó por unanimidad, en primera lectura, el proyecto para denominar Puente de la Esperanza al puente peatonal metálico conocido como Puente Zabala
La iniciativa fue impulsada por la Comuna 13 junto con las autoridades del Instituto Alexander Fleming. El expediente sostiene que el lugar dejó de ser solamente un paso sobre las vías y adquirió un significado relacionado con las experiencias de pacientes, familiares y vecinos
El proyecto todavía debe completar el proceso legislativo correspondiente. Mientras tanto, Sol continúa compartiendo sus vivencias y los mensajes de quienes encuentran en el puente una forma de expresar lo que atraviesan