La pobreza en América Latina no responde a una sola causa. La sequía puede destruir el ingreso de una familia rural; la falta de agua, vivienda adecuada o alimentos puede afectar la salud y el aprendizaje; y la violencia, las adicciones o el narcotráfico pueden cerrar las oportunidades de los adolescentes

Según el informe El Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el 25,5% de la población de la región, equivalente a 162 millones de personas, se encontraba en situación de pobreza por ingresos. La pobreza extrema alcanzaba al 9,8%, unos 62 millones de personas

Además, el 20,9% sufría pobreza multidimensional, con mayor impacto en niños, adolescentes y habitantes de zonas rurales. Por cada 100 hombres con privación multidimensional había 122 mujeres

Frente a este escenario, distintas organizaciones desarrollan programas que buscan intervenir sobre varios factores a la vez. Las experiencias relevadas muestran modelos basados en educación, ingresos, participación comunitaria, atención social y formación para el trabajo

Brasil: educación y urbanismo en las favelas

Gerando Falcões fue creada por Edu Lyra, quien nació en una favela de San Pablo. La organización trabaja actualmente en 5500 favelas y está presente en los 26 estados de Brasil. Su objetivo es alcanzar una favela sin pobreza y sacar a un millón de personas de esa situación durante los próximos diez años

Uno de sus proyectos es Falcons University, un programa híbrido de seis meses que ya formó a más de 2000 líderes sociales y comunitarios. Incluye módulos a distancia e instancias presenciales, con contenidos vinculados con habilidades socioemocionales, emprendimientos y empresas sociales

La iniciativa Favela 3D, cuyo nombre alude a una favela dignificada, digital y desarrollada, combina tres líneas de trabajo: urbanismo social, generación de ingresos y desarrollo social. Los residentes participan en las decisiones sobre calles, plazas y espacios comunes, además de definir prioridades para mejorar sus condiciones de vida

Colombia: transferencias, metas familiares y educación

En Colombia, la Fundación Unbound acompaña a familias en situación de vulnerabilidad en Bogotá, Antioquia, Cali y Cartagena. Su modelo comienza con la visita de un trabajador social o un psicólogo, el registro de la situación familiar y una selección basada en indicadores de pobreza extrema

En Antioquia hay 8000 familias apadrinadas; en todo el mundo, la organización alcanza a 250.000. El programa conecta a padrinos con niños, jóvenes y adultos mayores mediante transferencias directas y planes definidos por cada familia. El acompañamiento puede durar diez años, el período estimado para completar la educación primaria y secundaria

El dinero puede destinarse a útiles escolares, alimentos, salud o mejoras de la vivienda. También puede ahorrarse para comprar una cocina o arreglar un baño. Las familias establecen sus propios objetivos y las madres o tutoras participan en grupos de apoyo que, en algunos casos, se convierten en espacios de liderazgo comunitario

Paraguay: una alternativa educativa para adolescentes

En un predio rural de cuatro hectáreas y media, en Itauguá, funciona la Casa Virgen de Caacupé. Allí viven y estudian adolescentes en conflicto con la ley penal. Cuatro de los diez jóvenes que participaban de una jornada de entrenamiento tenían entre 14 y 18 años y cumplían allí medidas de libertad asistida o condenas

La casa ofrece educación secundaria, formación profesional y actividades vinculadas con la piscicultura, la cría de pollos, la agricultura, la ganadería y la huerta. Los jóvenes también colaboran con la limpieza, la preparación de la mesa y el cuidado de sus habitaciones

El programa socioeducativo dura como mínimo dos años. La institución fue fundada hace 27 años y recibió a más de 2400 adolescentes. El acompañamiento incluye educación formal, hábitos saludables, convivencia, formación laboral y apoyo afectivo para favorecer la reinserción social

Prevención de la trata y recuperación de la autonomía

Everfree trabaja en México, Bolivia, Costa Rica y Paraguay para prevenir la trata de personas y acompañar a sobrevivientes. Su modelo tiene tres áreas: atención integral en hogares seguros y centros de empleo y educación; desarrollo de la plataforma digital Freedom Lifemap; y prevención junto con comunidades vulnerables

Freedom Lifemap fue diseñada con la participación de sobrevivientes. Las personas completan una encuesta de 49 indicadores al comenzar el acompañamiento y realizan seguimientos entre seis meses y un año después. La herramienta permite identificar riesgos, conectar a cada persona con la atención necesaria y fortalecer el trabajo de las organizaciones

La falta de ingresos, educación y redes de apoyo puede aumentar la vulnerabilidad de las mujeres frente a ofertas laborales engañosas. Por eso, el programa combina protección, atención al trauma, capacitación y empoderamiento económico

Paraguay: microcréditos y diagnóstico familiar

En Areguá, nueve mujeres integran el comité Kuña Guapa, un grupo solidario que recibe microcréditos, capacitación y acompañamiento. La Fundación Paraguaya cuenta con más de 4000 comités de mujeres, que deben tener al menos siete integrantes

Las participantes utilizan el Semáforo de la Pobreza para revisar seis dimensiones y 50 indicadores de su situación. Cada familia identifica qué aspectos están resueltos, cuáles se encuentran en transición y cuáles requieren atención prioritaria

El grupo se reúne cada mes para devolver parte de los préstamos, revisar ingresos, gastos y ahorros, y organizar nuevos objetivos. Algunas integrantes crearon emprendimientos como una lavandería, una heladería, una librería o la venta de alimentos. En uno de los casos, una familia reemplazó una casa de madera por una vivienda de material y sumó un baño instalado

Las cinco experiencias tienen un punto en común: no presentan la pobreza como un problema aislado, sino como una combinación de carencias que puede abordarse mediante metas concretas. Educación, ingresos, vivienda, salud, vínculos y participación comunitaria forman parte de procesos de acompañamiento que buscan ampliar las oportunidades a lo largo del tiempo