La literatura siempre se construye sobre materiales previos. Las tradiciones religiosas, la cultura romana y numerosos escritores muestran que las obras suelen dialogar con textos anteriores, aunque la idea moderna de plagio tenga un sentido más comercial que literario

En la década de 1930, Ramón Doll cuestionó a Borges por utilizar textos ajenos de manera excesiva. Borges, por su parte, reconocía su deuda con Macedonio Fernández y sostenía que un escritor también puede crear a sus propios precursores

Copiar para cambiar el sentido

Esta concepción aparece en su lectura de la relación entre pasado y presente. El significado de una obra no queda cerrado cuando se publica: cada nueva lectura puede alterarlo y dirigirlo hacia otro lugar

Un ejemplo es el vínculo entre Hacedor de estrellas, novela de Olaf Stapledon publicada en 1937, y “El jardín de senderos que se bifurcan”. Ambos textos imaginan universos que se multiplican cuando una decisión abre todas las alternativas posibles

Algo similar ocurre con “Del rigor en la ciencia”. Borges retoma allí una idea de Silvia y Bruno, de Lewis Carroll: un mapa cuya escala coincide con la del territorio que representa. En lugar de ocultar esa procedencia, la transforma dentro de una nueva ficción

La biblioteca de todas las posibilidades

La relación entre invención y antecedente también aparece en “La biblioteca de Babel”. El cuento tiene un precedente en Die Universalbibliothek, obra de Kurd Lasswitz publicada en 1904, que imaginaba una biblioteca capaz de reunir todas las combinaciones posibles de ciertos caracteres

En Borges, esas referencias no funcionan como simples copias. Se convierten en recorridos nuevos, con desplazamientos históricos y cambios de perspectiva

El caso de Pierre Menard

“Pierre Menard, autor del Quijote” lleva el problema al extremo. El personaje intenta escribir páginas idénticas, palabra por palabra y línea por línea, a las de Cervantes. Sin embargo, el mismo texto adquiere otro sentido cuando es producido en otro tiempo y bajo otra autoría

Para Borges, esa distancia modifica el resultado. El anacronismo vuelve menos previsible una obra conocida y demuestra que el contexto puede agregar una capa de significado

Desde esta perspectiva, el plagio no desaparece, pero cambia de función. Tomar una idea puede ser una forma de repetición o una operación capaz de llevarla más allá de su origen. La diferencia está en la transformación y en el reconocimiento abierto de las influencias

El texto concluye con una ironía: todas sus frases proceden de otros materiales y remite a un inventario de esas apropiaciones. Su autor, Alberto Rojo, es doctor en física especializado en mecánica cuántica, docente y músico