El Arzobispado anunció obras de puesta en valor para la iglesia Santa Felicitas, en el barrio porteño de Barracas. El templo cumplió 150 años y arrastra desde hace décadas problemas edilicios
Entre los daños visibles se encuentran filtraciones, grietas, cableado eléctrico precario y el deterioro estructural del Oratorio de los Álzaga, una construcción lindera que también posee valor patrimonial
Una evaluación antes de definir las obras
Especialistas recorrerán el edificio para determinar si existen riesgos inmediatos, establecer prioridades y calcular el presupuesto necesario. Entre las tareas previstas figuran apuntalamientos, reconstrucciones parciales y el retiro de intervenciones inadecuadas
El templo se sostiene principalmente mediante la colaboración de los feligreses de la zona sur de la ciudad. También se prevé acompañar la preparación de proyectos para el régimen porteño de Mecenazgo, que permite financiar iniciativas culturales con aportes privados. La convocatoria correspondiente a 2027 todavía no fue abierta
Un edificio de valor histórico
Santa Felicitas fue inaugurada el 30 de enero de 1876 en homenaje a Felicitas Guerrero de Álzaga. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto argentino-alemán Ernesto Bunge, por iniciativa de los padres de la joven
La iglesia conserva elementos originales de fines del siglo XIX, entre ellos esculturas de mármol de Carrara y un conjunto de casi 30 vitrales fabricados en Burdeos, Francia. También se distingue por albergar estatuas de laicos, incluidas representaciones de la familia Guerrero y de Álzaga
El edificio fue donado por los descendientes de la familia a la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Posteriormente, una ley porteña cedió gratuitamente su uso al Arzobispado
Un uso patrimonial y cultural
La iglesia depende de Santa Lucía y no funciona como parroquia. Su responsable considera que su principal valor está ligado a la conservación histórica, los conciertos y otras actividades culturales
Actualmente abre de jueves a sábado por la tarde y los domingos por la mañana. El acceso se limita para proteger los objetos históricos y las obras de arte que conserva. Las visitas guiadas se realizan con colaboraciones voluntarias
Mientras se define el alcance de la restauración, los aportes para las obras pueden canalizarse a través del responsable del templo